|
||
Yo, ciudadano Histórico Gustavo Martínez Castellanos |
||
Como histórica ya puede ser catalogada la denuncia que el pasado martes 4 diciembre presentó Aída Espino ante el Congreso del Estado de Guerrero contra los delitos cometidos contra Acapulco por Félix Salgado Macedonio durante los 22 meses que ella fue Directora de Cultura.
Histórica, entre otras cosas, porque es una denuncia valiente que primero fue presentada ante el Contralor municipal e ignorada por éste; después ante el Cabildo porteño e ignorada también por todos sus miembros y, finalmente, presentada ante el mismo Félix quien, fiel a sí mismo, seguramente ni siquiera la leyó.
Cuatro días después de haberla entregado, el 07 de diciembre, Aída Espino viajó a Chilpancingo a ratificarla, como lo ordena la ley; aunque en Oficialía de Partes le habían dicho aquel martes que no era necesario que regresara para ratificarla pues su denuncia iba “perfectamente ordenada, legible y sin errores”.
La presentación de esta denuncia ante el Congreso se suma a otras más que Aída Espino había presentado desde agosto (cuatro meses atrás) ante la Contraloría, ante la Auditoría y ante la Procuraduría General de Justicia, del Estado de Guerrero.
En cada una de estas oficinas pidieron a Aída que llevara su denuncia al Congreso local para que todas las instancias estudiaran el caso desde todos los ángulos posibles.
Aída Espino había presentado con anticipación esas denuncias con la esperanza de que la respuesta de ellas detuviera el proceso de deterioro del área cultural en Acapulco en la administración de Félix Salgado. Desafortunadamente -hay que señalarlo-, a cuatro meses de distancia, ninguna de esas oficinas ha emitido respuesta alguna.
Afortunadamente, Aída Espino no tiene pensado abandonar esa parte de la lucha –su lucha- por elevar el nivel cultural de Acapulco y porque la corrupción en el gobierno municipal retroceda. Al menos en esa área de nuestra vida local.
Hay quienes la han reprobado de manera terminante. Hay quienes han calificado su actitud de lucha como “quijotesca”. Inclusive, hay quien la ha tachado de “senil y demente”; y también quien ha pedido al gobierno del Estado que aplique “la razón y la pertinencia” contra sus esfuerzos por la cultura en Acapulco tachando de vulgar su defensa y la de sus derechos.
Pero Aída Espino ha demostrado a todos que no es una mujer que se deje amedrentar y, menos aún, manipular; sino que es una ciudadana consciente de sus derechos, facultada para ejercerlos y para exigir que sus demandas sean atendidas debidamente porque es una persona honesta, limpia y trabajadora. Algo que -también es conveniente señalar-, no se aplica a la mayor parte de sus detractores.
Sin embargo, como si el hecho de que una mujer sola, con sus propios recursos y con fe en la justicia pelee contra todo un gobierno corrupto, no fuera un hecho de sí histórico; hay que resaltar también que esa lucha no sólo la ha emprendido contra la corrupción y la perversidad de algunos funcionarios públicos del sistema de gobierno impuesto por el PRD, sino también contra ciertos medios de comunicación que no sólo han desoído sus reclamos de justicia sino que además han intentado desprestigiarla a través de sucias estratagemas publicitarias y del torcimiento sistemático de la verdad, urdimbre que tiene sus raíces fuertemente cimentadas en las oficinas del tabloide El Sur.
La denuncia de Aída Espino también es histórica no sólo porque desenmascara las dobleces de los políticos y funcionarios emanados del PRD (Partido de la Revolución Democrática sic); sino porque expone pruebas fehacientes que resulta imposible refutar. Y es que Félix Salgado Macedonio no tuvo ni siquiera la precaución de disimular sus atropellos y latrocinios. En ese sentido, esperamos que los titulares de las oficinas citadas y que militan bajo las siglas del PRD, no antepongan sus intereses políticos, sus compadrazgos y otros nexos, a la procuración de la justicia y la apliquen a ciegas, con equilibrio y razón. Las pruebas están en sus manos desde agosto.
Ante todo esto, Aída Espino y quienes con ella estamos en esta lid, decidimos que el gobernador Zeferino Torreblanca Galindo debería tener una copia de esas denuncias. No para que, como en otros tiempos, él decidiera la impartición de la justicia ni para que se vanagloriara de ser justo ante el pueblo; sino para que se entere de primera mano de lo que como ciudadanos exigimos a las autoridades bajo su gobierno -excepción hecha del Congreso- y, a su vez, para que tome nota de cuánto tiempo se tardan esas instancias en satisfacer nuestros reclamos como un parámetro de la calidad de servicios que su administración nos proporciona.
Como buen empresario Torreblanca sabe de qué estoy hablando.
Sin embargo, el gobernador de Guerrero no se deja abordar. En los pocos eventos a los que el ciudadano común tiene acceso, él no ha aparecido.
Así ocurrió el viernes 30 de noviembre en la ceremonia de cierre de festejos del Buque Escuela Cuauhtémoc; y el 07 de diciembre, Día del Inmigrante. Ambos eventos realizados en el Juan Ruiz de Alarcón, en Acapulco y, a los que, según los medios, asistiría el gobernador.
Esos días, Aída Espino llevó una copia de la denuncia que presentó al Congreso y que abarca las presentadas ante la Contraloría, la Auditoría y la Procuraduría Estatales, para hacer de su conocimiento al ejecutivo estatal de un patente reclamo de justicia y un llamado de atención a su gobierno por el retraso en la respuesta que estas instancias deben dar al ciudadano.
Sin embargo, como ya quedó asentado, el gobernador no asistió a estos eventos, en su representación envió a Gloria Sierra su Secretaria de Desarrollo Social quien el día 07 recibió la denuncia con un escueto: “Se lo haré llegar al gobernador”.
Tal vez esta medida no haya sido la más indicada debido a que puede pensarse que con ello Aída Espino ha dado un espaldarazo a la presunta candidata del gobernador. Todo lo contrario: detrás de ello no hay otra cosa sino la urgencia de que el gobernador se entere de nuestra querella contra las corruptelas de Félix Salgado Macedonio y su camarilla de pillos encabezados por Fabiola Vega, José Dimayuga, Citali Guerrero y su esposo Jeremías Marquines. A una semana de que esa denuncia ha sido entregada, desafortunadamente, ni por parte de la citada Gloria Sierra ni por parte del gobernador ha habido respuesta. Tal vez porque en Gloria Sierra pesa más su amistad con Félix Salgado Macedonio o su militancia perredista tiene más importancia que los reclamos de la ciudadanía.
Y es una lástima su silencio, porque si ella quiere ser alcaldesa de nuestra ciudad, que solucione esa demanda sería una excelente señal que podría leerse como el hecho de que en realidad le importan Acapulco, los acapulqueños y nadie más.
En cambio, una semana de mutismo denota que pueden más los lazos políticos y amistosos. Y que la línea de corrupción trazada por Félix puede sobrevivir a su creador. Todo eso, sin embargo, sirve también para apreciar que la lucha de Aída Espino ya esboza tintes épicos. Sobre todo porque hoy viernes 14 de diciembre presentó ante el Congreso, y le fueron recibidas, las denuncias correspondientes contra Fabiola Vega Galeana y Citlali Guerrero por los delitos que ya señalaré en otros envíos.
Los diputados, tienen la palabra. Esperaremos.
Nos leemos en la crónica gustavomcastellanos@gmail.com.
Este miércoles 19, a las 5 p. m., Pal Kepenyes en TVAcapulco.com.
|
||