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021408 Yo, ciudadano
                            Cultura y tragicomedia en Acapulco IV
                                                                                             Gustavo Martínez Castellanos
Creer, crear, croar
Efraín Huerta

El “artista” como objeto de uso

     En noviembre, dos meses antes de su defección como Director de Cultura, Dimayuga “convocó” desde las páginas de El Sur a los creadores del puerto a presentar sus proyectos para armar el plan de Cultura de este 2008. De los 15 que pudo reunir entre sus amigos íntimos, se encuentra uno de Gabriel Brito, un muchacho a quien El Sur ha tratado de elevar a dramaturgo. Para realizar su proyecto Brito pide que la ciudad le dé 166 mil pesos. Con eso Brito “olvidó” que el presupuesto de Fomento Cultural en 2006 fue de 205 mil pesos; en 2007 de 25 mil pesos y en 2008 nuevamente de 205 mil pesos. O nunca le importó enterarse. O se enteró pero decidió que no era importante debido a que en 2006 y 2007 estuvo Aída de Directora y no importó que a ella no le liberaran ni siquiera esos 230 mil pesos en esos dos años. Era problema de ella. Ahora, en cambio, el presupuesto vendría gordo: estaba Dimayuga en el cargo; con él los millones fluirían. Pidamos lo que sea. O lo que El Sur disponga. Con esos alegres pensamientos Brito fue nuevamente utilizado: El mismo Sur en su edición del 30 de enero informaba que Brito había donado 120 mil pesos para la remodelación del Teatro Domingo Soler. O Brito enriqueció subrepticiamente o era, de nueva cuenta, un objeto en manos de Félix, Fabiola y El Sur. ¿Y los 166 mil que pidió? 

El “artista” como objeto de cambio

El Teatro Domingo Soler, como muchos inmuebles y terrenos, fue donado a la ciudad por personas que amaban a Acapulco y que murieron creyendo que lo habían beneficiado. Hoy han de estar retorciéndose en sus tumbas pues Félix los despojará de ellos. Para aparentar que hace obras culturales pidió a instancias federales aportar dinero para “remodelar” ese y otros espacios culturales. Para que esas aportaciones fluyan, el municipio debe aportar una parte similar o proporcional. Como Félix ha dicho que no hay dinero (es año de elecciones) no puede hacer abiertamente esa aportación, por ello finge que la hace Brito, quien gustoso se prestó a este sucio montaje. Félix queda como benefactor, las instancias federales y el ayuntamiento se apropian de los inmuebles y terrenos donados y Acapulco pierde esa parte de su riqueza. ¿Y Brito? Sólo es otro esquirol.

El “artista” como ente histórico

Seis años atrás René Juárez Cisneros hizo un movimiento similar: dijo que donaría un millón de pesos para remodelar el Domingo Soler. La presidenta del patronato, (en esa ocasión, la dentista Blanca Estela RafaelaReina Aguirre, Blanquita) informó en los medios sobre ese donativo pero ni el patronato, ni el teatro, ni Acapulco vieron nunca ese dinero. Ella, al igual que Brito sabe estar en el lugar y en el momento precisos donde hay dinero, pues si no es actriz, ni dramaturga ¿cómo es que era presidenta de un patronato teatral?

El “artista” como objeto de deseo

De los proyectos que los “artistas” entregaron al complaciente Dimayuga, no se sabe cómo servirán para detonar la creatividad y el desarrollo cultural del pueblo acapulqueño. Sólo se sabe el monto exacto de dinero que piden para realizarlos: Un millón 524 mil 400 pesos. Vea para qué: Un encuentro nacional de jóvenes poetas: 25 mil pesos. Un festival estatal de teatro: 200 mil pesos. Un proyecto de difusión de artistas plásticos: 550 mil pesos (¡!) 120 mil pesos para hacer un libro con un nombre rarísimo: “Acapulco y el sonar de las olas del galeón al palmar con la tuba y cafetal”. Otros 120 mil para la revista que publicó al Director de Cultura, José Dimayuga, el texto “La ascensión de la verga” (sic) y los 166 mil pesos para el proyecto de Gabriel Brito.
¿Por qué chingaos no? o ¿por qué chingaos sí?
Brito suele decir: “Si me salvo yo, que se pudra el mundo”. Ésa frase y el slogan de su tribu: “¿Por qué chingaos no?” lo retratan de cuerpo entero; como la silueta del hombre orinando en el piso, también de su invención. Lo curioso es que la mayoría de “creadores” locales cabe en esa imagen: exigen que el erario pague la realización de sus obras aunque nunca expliquen a los contribuyentes en qué beneficiará a la ciudad su manutención.
Así, todos forman una rémora social que, siguiendo la tónica del PRD y de El Sur, piden dinero a nombre de la cultura inclusive a instituciones como el ISSSTE y la UAG o a los Congresos estatal y nacional. Cuando se los otorgan nadie se preocupa por realizar un análisis de esas obras, ver si tienen calidad y de qué forma beneficiarían a la población. En su lugar bastan compadrazgos y alianzas políticas o simpatías personales y otras cosas peores para que los encargados de repartir los recursos beneficien a sus “artistas”. Sólo por dar un ejemplo: en Acapulco hay un payaso que dice que hace teatro pero que todo lo convierte en espectáculo clown, ha presentado una “Clowndisea” y un “Qutezalclown”, ¿si leyera a Carlos Marx? ¿presentaría un “Clownpital”? ¿si a Dante, una Divina Clownmedia? La Secretaria de Desarrollo Social, Fabiola Vega le ha pagado esos espectáculos del presupuesto de Cultura porque la esposa de ese payaso es su empleada. ¿O hay otra razón?

Los otros croadores

El 18 de febrero de 2006 en las instalaciones de una famosa papelería se reunieron Citlali, Areli Eunice, su esposo, y otros “creadores” para formar el Consejo Consultivo de Cultura. Ahí, entre otras cosas, argumentaron que el dinero de Cultura les pertenecía y que si Félix no se los daba le bloquearían avenida Cuauhtémoc y lo obligarían “a ceder a punta de periodicazos, como hizo Monsiváis con Abascal”, (sic). A dos años de distancia ni Félix ha soltado el presupuesto ni ellos han bloqueado Cuauhtémoc, ni han soltado periodicazo alguno: los controla El Sur.Y los usa Félix. Ahí está Brito. Durante esos dos años, esos “terribles” “creadores” le hicieron la guerra a Aída Espino manipulados por El Sur que les prometía espacios; y azuzados por Fabiola y Félix que les prometían dinero. Ante el robo de los 15 millones de pesos de Cultura de 2006 y 2007 perpetrado por Félix y Fabiola han guardado silencio en espera de que Félix les cumpla la promesa de darles dinero. Pobres.

3er acto:
Cuando Areli Eunice dijo que era humillante que Blanquita declarara en su toma de posesión que trabajaría sin presupuesto, en realidad le dolió saber que hubiera alguien que pudiera rebajarse más; en esa competencia nadie les había ganado. Títeres de los políticos los “creadores” locales son el más grande error de nuestra ciudad. Pues a la caída del PRI dejaron perder la oportunidad de construir un espacio en el que operaran como clase intelectual independiente que analizara a profundidad los problemas locales, lejos de la nostalgia de las generaciones anteriores, de la visión pueblerina de quienes migran de las comarcas aledañas (y que aún operan bajo “mayordomías”) y de las fuertes y corrompidas corrientes políticas y sus partidos. Y de El Sur y otros medios caciquiles. En lugar de eso, se vendieron a todas esas instancias. Y continúan vendiéndose por la promesa de platos rebosantes de lentejas. Así, Brito; así Blanquita. Así todos los demás.

Nos leemos en la crónica gustavomcastellanos@gmail.com
Este martes 26 a las 18:00 en la Biblioteca Pública Alfonso G. Alarcón: Lectura de trabajos del taller de Narrativa de la promotoría de Aída Espino. 12 autores acapulqueños no maleados. Ese mismo día a las 17:00 inscripción al nuevo curso. 12 lugares, quedan 4.