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012308 Yo, ciudadano La clave está en los presupuestos. La Cultura para el Ayuntamiento de Acapulco es un excelente negocio, limpio y fácil. Durante años, cuando los priístas enseñoreaban en la tierra, el ayuntamiento de esta ciudad no tenía una Dirección de Cultura. Tenía un departamento de Educación o de Educación, Cultura y Espectáculos (¡!) como una de las carteras del Cabildo. Y como una de las secciones de El Sol y Novedades. La Dirección de Cultura fue una invención perredista que trató de emular el organigrama estatal, que trata de copiar el organigrama federal en el que, ese rubro también exige recursos. Copia de copia, los objetivos y las metas se van diluyendo. No así la intención de estos gobiernos perredistas que exigen dinero para Cultura y nunca los aplican. Nunca. Una enfebrecida Citlali Guerrero asevera que firmó de recibidos 3 millones 100 mil pesos a Zeferino alcalde y que éste nada más la engañó “nunca se aplicaron en cultura”, afirma. Sin embargo, ahora que es Coordinadora de la Dirección de Cultura, después de dos años y con más de 250 mil pesos cobrados en salarios por hacer nada, ha auxiliado a sus patrones Félix y Fabiola a alzarse con 15 millones de pesos de Cultura, con las participaciones de Hábitat, lo que han extraído de la federación y lo que han recaudado en la iniciativa privada. Una mina de oro en la que Citlali, calladita, a veces invita a su flamante esposo el “poeta” Jeremías Marquines, a despacharse con algo. Unas migas, porque el patrón no permite más. En Acapulco, el esquema cultural nacional es uncido a los programas de Turismo, “para atraer más turismo”. Con los de Obras Públicas, “para hacer obras”. Con la atención a niños discapacitados, con los del DIF, con los de Adultos Mayores, con los de los indígenas, y con los jóvenes marginados, porque “no podemos olvidarnos de todos ellos”. Sin embargo, cuando revisamos tantos rubros encontramos dos cosas: que no hay dinero y que todo lo que se “aplicó” no se aplicó porque todas esas instancias tienen sus propios presupuestos. Entonces ¿qué pasa con todo el dinero de Cultura? Nada, se va como en tobogán a donde el alcalde diga, bajo la vigilancia de Fabiola Vega; la aprobación de Finanzas, la vista gorda de Contraloría, las indicaciones del Cabildo y la firma del Director de Cultura, para eso se contrató a Dimayuga y a Blanquita. Todos están en el ajo. Incluidos los “creadores” y los medios que en silencio, cómplices, esperan su parte. Sin embargo Félix no les dio ni agua: todo el presupuesto fue para él y el PRD. Para 2006, primer año de gobierno, Félix propuso y le fueron aprobados 6 millones de pesos. Para el 2007, nueve millones; para éste 2008, cinco millones. Un triángulo perfecto. Obsérvese lo que se propuso para Impulso Cultural: Para 2006; 205 mil pesos. Para 2007; 25 mil pesos. Para 2008: 205 mil pesos. Otro triángulo perfecto, sólo que inverso. Mientras en 2006 y 2008 la cifra es de 6 y 5 millones de pesos en 2007, el de en medio, (el nuevo año de Hidalgo) la cifra se eleva a 9 millones para toda la Dirección pero se baja para Impulso que es la parte medular del ejercicio cultural de una ciudad pues en ella se dan cita creadores y ciudadanos locales y extranjeros. En esos presupuestos de cultura no se designó dinero a la conservación y creación de espacios culturales locales, en su lugar hubo dinero para remodelación de espacios históricos (que corresponden al INAH) y para la erección de un supuesto centro cultural en comodato con el INAH que se quedará con terrenos del municipio y cuya ejecución se encuentra también en la Secretaría de Obras Públicas. Duplicando gastos. No hubo un solo peso para investigación y proyectos creativos. Ni para publicación de obras. No se ha montado exposición alguna que no fuera sufragada con dinero de Aída Espino. Cuando Esteban Coronel, el defenestrado Director de Asuntos Indígenas realizó la festividad del día del Indígena tuvo que hacer una “coperacha” entre los mismos indígenas, y prestó dos mil pesos que Félix Salgado Macedonio se negó a pagarle. Cansado de que le cobrara y de que Esteban Coronel no se disciplinara, lo corrió. Así nomás. Sin embargo, admitió el viejo proyecto priísta de la Feria de la Nao que le presentaron Citlali, Dimayuga y Jeremías Marquines, porque le dijeron que con él pasaría a la Historia como hombre culto. Y, primero con miedo, pero después entusiasmado, les autorizó que utilizaran el nombre y los recursos de nuestra ciudad para hacer ese montaje a la ignorancia pues nunca investigaron el papel histórico de la Nao en la conformación del México actual: el peor. El sistema transoceánico de comercialización de productos suntuarios entre Asia y Europa saqueaba las arcas novohispanas, atraía piratas a nuestras costas, fomentaba la corrupción española y propiciaba el estancamiento industrial de toda América, pues si los productos con demanda se compraban en Manila (manufacturados allá) ¿para qué permitir que las colonias desarrollaran industria? Nuestra plata compraba hasta las naos, de las cuales ninguna se hizo en América. Así, nuevamente la Nao recaló en Acapulco con su bagaje de leones chinos y danzas exóticas, algunos embajadores y una cuenta que, según Fabiola, fue de cinco millones de pesos; según Félix, dos y medio; según Citlali, de tres. Lo que nadie explicó fue qué había pasado con los 15 millones de 2006 y 2007. Se esfumaron en esa feria. Paradójicamente, la feria de la Nao no fue sólo una cortina de humo para que el gobernador del puerto se alzara con el dinero: también hubo golpes, insultos, rechazo de la población, disgusto de muchos medios ¡hasta de El Sur!, que aplaude todo a Félix. El Fuerte revivió los tiempos de Morelos en los que mientras él desde el Veladero trataba de vencer a la ciudad para la causa de la independencia de México, los leales vasallos acapulqueños fieles al rey, se parapetaban en esa fortaleza. Una goleta les daba provisiones por mar, desde donde ahora está el parque de la Reina que fue, aparte de la fortaleza, el único recinto en el que Félix pudo hacer su fiesta monárquica. Todavía hoy, cien pobres ancianitos de los trescientos a los que les prometieron recursos por barrer las instalaciones coloniales buscan a Fabiola para que les pague por el trabajo realizado. Ella se niega a recibirlos, los cansará para no pagarles. Como hizo Félix con Coronel. Ese es el republicanismo del PRD. Una vergüenza. La clave está en los presupuestos. Félix ha sido un leal soldado del PRD; ha saqueado nuestra ciudad, nos ha impedido crecer, ha matado nuestras expresiones culturales (sólo homenajea artistas calentanos) y ha intentado neutralizar a los pocos creadores honestos a través de las páginas de El Sur, su gaceta oficial. Pero sobre todo, está allanando el camino del autoritarismo y del latrocinio a su sucesor, quien, si es perredista, le cubrirá las espaldas sin chistar a cambio de un par de diputaciones para su hija Evelyn y Fabiola y muchos otros cargos para su gente: Citlali, Pablo Morales, Dimayuga, Marquines, Wendy Torres, et al. El presupuesto de cultura sirve para todo, menos para darle cultura a Acapulco. Esta fue la tercera parte de la tragicomedia de la cultura en Acapulco, los personajes principales han salido a escena conforme su propia trama lo ha requerido, la próxima entrega será función de títeres: los “creadores”. Nos leemos en la crónica. gustavomcastellanos@gmail.com Invitación: Este miércoles a las 19:00 hrs. en la biblioteca pública Alfonso G. Alarcón Teté Chávez leerá “El Diablo” cuento “Premio Sahuayo 2007 |
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