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011808 Yo, ciudadano
Cultura y tragicomedia en Acapulco I
Gustavo Martínez Castellanos
All that jazz

El 7 de enero, hace quince días, que “renunció” al cargo de Director Municipal de Cultura de Acapulco, José Dimayuga. “Oficialmente” ocupa su  lugar la dentista Blanca Reina Aguirre, el tercer director del área con Félix. Y “trabajará sin presupuesto”.

“Firmaré lo que sea”
José Dimayuga, autor de folletones de amor y de sexualidad reprimida dialogados, fue la más depurada invención del tabloide El Sur en su afán de influir y controlar todas las áreas del quehacer político del estado de Guerrero. Su amigo íntimo, Juan Carlos Montesuma, reportero de ese tabloide, lo erigió en vocero oficial de la cultura local a fuerza de artículos de alabanza con el afán de crear una mafia cultural controlada desde El Sur. Dimayuga y sus amigos, sólo serían el rostro. Así, lo “candidatearon” a diversos puestos en la burocracia cultural pero sólo consiguieron ubicarlo nuevamente como director de Cultura de Acapulco, después de que Aída Espino fuera ilegalmente defenestrada del cargo, con ayuda de El Sur. La efímera gestión de Dimayuga fue signada por la frase que pronunció durante su toma de posesión: “Firmaré lo que sea” en referencia a que él estaba dispuesto a justificar el desvío de 15 millones de pesos de los presupuestos del 2006 y del 2007 en el rubro cultural. En esos tres meses caóticos que fue Director ¿lo habrá hecho?

Las diferencias
Dimayuga se ganó el sobrenombre de esquirol desde el momento en que accedió a prestarse a esa aventura de repetir en el cargo en las mismas circunstancias: Sustituir a Aída Espino después de que ella se negara a avalar los latrocinios de la Secretaria de Desarrollo Social y el alcalde. En el trienio pasado fueron Rossana Mora y López Rosas. En éste, Fabiola Vega y Félix Salgado. Sin embargo, existen diferencias. Para empezar, López Rosas es acapulqueño, es abogado, obtuvo una enorme herencia política de su padre y tiene una postura humanista. Además, no es divorciado. Su trienio inventó la dirección de Cultura y le dio recursos. Félix, en cambio, sólo propuso los recursos al cabildo e inmediatamente los desapareció; aparte de que carece de visión, no es acapulqueño y no sabe de leyes aunque él presuma “estuve donde las hacen” (sic).

La dupla El Sur  - PRD
Con Rossana Mora, Aída Espino denunció la desaparición de 2.5 millones de pesos y la echaron con argucias legales. Con Félix, denunció la desaparición  de 15 millones y Félix ordenó a Fabiola Vega que la destituyera, porque Aída estaba protegida por una suspensión. Hace cuatro años y hace cuatro meses los alcaldes atendieron la “sugerencia” de El Sur de poner en su lugar a Dimayuga para que los latrocinios quedaran cubiertos. En ambos casos, los alcaldes accedieron: ¿por qué no?, después de todo, El Sur es el único periódico que jamás encuentra motivos ni pruebas suficientes para enjuiciar al PRD. En el caso de Félix las cosas van más allá: El Sur lleva dos años lavándole la imagen a cambio de casi todo el presupuesto de Comunicación Social. Dimayuga haría el resto.

Sin embargo los tribunales emitieron una observación: Sólo el alcalde está facultado para remover a su personal, y debe explicar por qué, de otra manera sus actos de gobierno se convierten en autoritarismo. Como Félix no extendió la baja oficial de Aída, entonces ella continúa siendo la Directora de Cultura. Esa observación llegó al Ayuntamiento el viernes 04 de enero e inmediatamente  alguien le avisó a Dimayuga.

“Así, no le entro”
Dimayuga puede ser un esquirol dispuesto a firmar “lo que sea” y desaparecer dos millones de pesos en ocho meses sin dejar rastro, pero no le gustaron las dudas sobre su nombramiento. Todo el fin de semana buscó a Félix para cuestionarlo. Se sentía encajonado por él, por El Sur y por Fabiola; todo estaba turbio: no sólo firmaría “lo que sea”, sino que lo firmaría ilegalmente y así, cualquier acción legal ulterior en contra suya le acarrearía terribles consecuencias. Como Félix nunca lo recibió, decidió “renunciar” el lunes 7… antes de que lo “renunciaran”.

La versión Oficial
A El Sur no le quedó de otra que apechugar, su mejor mula “se había echado”. Ni modo, también perdían esa plaza y ya no cobrarían también en la SEDESOL. Y ante el temor de que Dimayuga cayera en la histeria e hiciera declaraciones inadecuadas a otros medios, le ajustaron la digna salida de todos los  políticos quemados: dijeron que había renunciado “por motivos personales”. Tres días repitió es historia El Sur: Dimayuga no tuvo diferencias con nadie, se iba agradecido con el alcalde, el escasísimo presupuesto del área no era el motivo de su partida y, salvo el hecho de que no pudo armar un equipo, todo estaba bien. Es más, inventaron que un libelo suyo había tenido éxito en una feria de libros y él iría a promocionarlo, eso era más rentable que ser Director de Cultura y ganar 20 mil pesos al mes por hacer nada. Salvado el intríngulis, lo olvidaron como a un gato muerto.

“¡Citlali no sirve para nada!”
Sin embargo parte de la ficción de El Sur tenía cierto atisbo de realidad: Dimayuga nunca pudo armar un equipo. En octubre, a un mes de su nombramiento, Fabiola Vega reunió a los “organizadores” de la Nao y montada en cólera les gritó: “De hoy en adelante, Citlali, no tiene nada que ver con el festival, ¡no sirve para nada!”. Por fin había comprobado lo que ya le habían dicho en otras dependencias: “Cuidado: Citlali no sirve para nada” al ver cuántos errores cometió en la organización de esa fiesta. Desde ese día hasta hoy Citlali es algo peor que un cero a la izquierda en la Dirección de Cultura: es una apestada. Dimayuga no podía utilizarla, ya la había “chupado el diablo”. Entonces pidió a su queridísima comadre, Malena Steiner, como colaboradora y ésta ingresó entusiasta a chambear; pero nunca le dieron nombramiento, es más, la “renuncia” de Steiner en diciembre, igual que la de Dimayuga en enero, no existe porque jamás ostentaron cargos oficiales. Pero a Malena le fue peor: a ella nunca le pagaron. Después de eso todos los amigos del esquirol lo evitaban: nadie quería trabajar sin cobrar, “Para es chiste –argumentaron- que regrese Aída; ella hasta ponía de su dinero”. Así y sin presupuesto Dimayuga paseaba solo y aburrido sus tardes en Hornitos 7.

Un director muy caro…
El otro problema fue que, a diferencia que con López Rosas, con Félix Dimayuga nunca manejó dinero. Por ello en tres meses sólo pudo “organizar” lo de la Nao (90 mil pesos como “asesor”); un festival de cine oriental y convocar a los artistas a presentar sus proyectos. Recibió 15, y sólo de sus amigos íntimos, quienes piden, para montar sus sesudísimas obras, más de un millón y medio de pesos. De eso hablaremos en siguientes entregas; finalizaremos ésta estableciendo que Dimayuga no pudo renunciar a un cargo que nunca tuvo, que cobró tres meses de sueldo (60 mil pesos) por cubrir a Félix y quizá por firmar la desaparición de los 15 millones de pesos. Que desde que Félix echó a Aída ha bajado la actividad cultural en el puerto y que el amasiato El Sur – PRD ha dañado como nunca a nuestra ciudad. Aún con todo eso el show debe continuar.

Nos vemos en la crónica gustavomcastellanos@gamil.com