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Gaceta de informacion de actividades culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 3 no.5 - Mayo del 2008
LOS TALLERES
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Instructor: Yatzil Hernández Ruiz. Inicios del ajedrez Yatzil recuerda que a sus nueve años, cuando iba en el cuarto grado de primaria en el Instituto México, durante el descanso vio a unos compañeros jugar ajedrez y el juego le pareció interesante, tanto que quiso entenderlo y para ello en cada recreo iba de observador a donde jugaban sus compañeros, una semana después jugó con ellos y ganó su primer partida contra alguien cuyo rostro no recuerda, sólo refiere que “esos compañeros jugaban mucho” y él apenas empezaba |
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Esos recreos de Yatzil dejaron de ser para “dibujar en un rincón del patio” o para conversar con sus compañeros y compañeras para pasar a jugar ajedrez. “En mi barrio y en mi casa nadie sabía jugarlo”, recuerda, “así que me desquitaba en la escuela”. Buscando “retos” En el Colegio La Salle, donde hizo la secundaria, no había club de ajedrez y ocasionalmente Yatzil jugaba con un compañero cuyo nombre ha olvidado. Pero no esos días. Jugaban en el patio a la hora de la salida mientras esperaba a Amelia, una amiga que era vecina suya y con quien hacía el camino a casa, Amelia a veces salía más tarde que Yatzil así que él jugaba más. |
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En el bachillerato, Yatzil conoció a Dorian Martínez Castro con quien disputó diversas contiendas, Dorian siempre le ganaba. Con él, Yatzil elevó su nivel. Con el paso de los días se enteró que también Dorian había sido pupilo de Luis Sergio. El retorno del maestro A pesar de su apariencia de científico en reposo Yatzil posee un espiritu contestatario o tocado por el duende de la |
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inconformidad si se quiere.Ese mismo hálito lo empujó a extremos que propiciaron su expulsión del bachillerato. Pero el destino lo compensó pues al término de esa etapa él y Dorian se reencontraron con el maestro de los viejos tiempos: Luis Sergio y empezaron a frecuentarlo en el Parque Papagayo, en el Fuerte de San Diego, en la casa de la cultura del IGC o en cualquier punto de la Costera donde se encontrara, ofreciendo a los turistas el espectáculo inverosímil de dos graves acapulqueños absortos en un “tablero de noches y días compuesto”, como cita Borges. La cosecha A cinco años de distancia Yatzil reconoce que, principalmente, la falta de apoyos económicos hizo lento su proceso de perfeccionamiento del ajedrez; y que la falta de clubes y torneos en Acapulco ha propiciado que muchos jóvenes no tengan la posibilidad de medir su creatividad y su audacia, su intelectividad y su competitividad, a través del juego ciencia. Lo que, para como somos los acapulqueños y los guerrerenses resulta muy lamentable: hay que canalizar positivamente. |
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