Vendaval
Carlos Ricárdez
Brisa, ya no sentía tus labios luna, ya tus besos me sabían yermos antes de tu evanescencia. Aún guardo con celo y candado la neblina de tu aliento, y me pregunto si en verdad seguirá guardada.
…no, quiero que me entiendas, no lo he dejado por eso, es por un rencor acumulado durante años, nunca lo perdoné, y no fue por las infidelidades, esas me vienen guangas, aunque la verdad es que le conté como a siete viejas y me gustaría saber cuantas no conté, pero como te he dicho, no es por esto ni por aquello que lo he dejado, sino por todo…
El suave arrullo del ojo de agua en nuestros pies desnudos, ¿lo recuerdas? Es la misma sustancia mordaz que hoy disuelve el sueño de ver tu regreso.
…te lo contaré porque pareces buena gente, no como los otros que ha mandado, desde que su padre fue electo presidente municipal se le subieron los humos y comenzó a verme hacia abajo, como si hubiera perdido mi valor, y lo peor vino cuando, por una mujer, mató a un profesor muy querido en el pueblo y don Restituto se las arregló para que él no fuera encarcelado, entonces supo de que podía hacer lo que le viniera en gana…
La primera vez que robe tu aroma, la primera vez que mordí tu inocencia; recuerdos cáusticos en mi alma de seda que noche a noche abandona mi cuerpo y busca a tientas el cristal de tus ojos. Claro a veces, nebuloso nunca, el cristal de tus ojos.
…no, no es eso, es que yo aún no abría los ojos y él me los abrió a puro chingadazo, aunque tarde en darme cuenta de su despotismo porque seguía aferrada al tiempo en que fuimos novios y todo era miel y, ¡uy, este niño ya se hizo!, pásame un pañal de aquella bolsa porfa, si esa, ándale ese mero, bueno y como te decía, todo cambió desde que nos casamos, eso poco antes que su papá ganara las elecciones y él se dedicara a las parrandas, claro que él no iba a contarte nada de esto, ¡uy cuanto hizo!, pásame esa otra bolsa porfa, ¿ves esto?, pues en esto se convierte el amor…
El tiempo perdió los dientes con tu beso último, ya no ha seguido devorando a sus hijos, y yo he quedado en el rumor de tu olvido, sordo y con el habla rota.
… me volví un mueble más, un mueble que caminaba y que sólo cumplía su función, él en cambio seguía hinchándose de tierras y ganado que la inmunidad de don Restituto le permitía robar, mientras a mí, hasta le derecho de llenar con vida el vientre me lo negó… Aún te llevo en la boca niña montesa, aunque el plomo ardiente persista en mi lengua quebrada, aquellas tunas que comimos en el huerto siguen dilatando el vacío de mis nostalgias.
…cuando se metió con los Rivera su negocio terminó, esa gente es gente brava de allá de Guerrero, lo dejaron tomar de su ganado, luego cercar sus tierras, y cuando él se confió, los Rivera lo emboscaron junto a sus hombres, permitiéndole vivir sólo a él, o mejor dicho, a lo que de él quedó, y a don Restituto le entró tanto miedo que hasta se fue derechito el resto del trienio…
Brisa, se me ha escapado la sensación de tus manos serenas, ya no me guían por estas calles de piedra y maguey, ahora es Erebo quien dirige mis pasos negros.
…entiendes, no lo dejé porque ahora que esté invalido y ciego, sino porque siempre me tuvo bajo sus botas, anda, regrésate con tu patrón y dile que jamás volveré con él ni aunque me mande cartas que con tus ojos escriba, ni aunque me quiera convencer con pistolas o rosas como ya lo ha intentado con otros como tú, el niño no es de él, dile que lo tuve yo solita, no quiero que al rato se haga el aparecido para reclamar algún derecho, no quiero nada de él, y llévale su carta de regreso, dile que esto que hace no es poesía, que tan sólo son versos ambiguos de su mente vaga…