TURÍSTICA
Orlando Martínez Padilla
Turística
fuente de negocios y empresarios,
autoridades que impuestos recaudan de una población que se ocupa en subsistir,
abnegada, dominada
el turista requiere, exige diversión
perturbadora e incesante.
Diversas razas, costumbres, ideas,
meten la mano en su poder económico y comen, cumplen sus deseos
arrojan algunas propinas en dólares y purifican sus vilezas
los labios alrededor se abren para decir : “yes sir”.
Generaciones ensimismadas y entretenidas cursan sus pasatiempos en el paraíso.
¿Quién podría pensar en algo más generoso y frenético?
No hay tiempo para otros asuntos
el turismo es muy celoso.
en su paraíso concertado.
Oferta de hoteles, de diversión, de placeres carnales, aumenta
La pobreza, el analfabetismo del otro lado de la línea de asfalto, también
En medio, nuestra burocracia. Gorda. Feliz.
Nos unta con aceite para dorar nuestra piel eventualmente y decirnos: eres auténtico.
Pero ese bronceado pasa.
Abajo, las manifestaciones de nuestra naturaleza aguardan: una religión de creatividad, de humanidad. De un ejercicio de fundación de culturas.
Los paraísos siempre se evaporan cuando desaparece la serpiente.
El fuego perenne de lo que somos emite chispas bajo el manto de las aguas y los cielos que forman el paisaje.
Ahí piensa y crea y aún espíritu mantiene lo que somos, encendido