Gaceta de Información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco
Año 1, N°4 - Septiembre - Noviembre de 2006

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EL CONCURSO DE DANZÓN FUE UN FRAUDE: FRANCISCO PETATÁN

Francisco Petatán García, profesional de bailes latinos y ganador de dicho concurso organizado por el espurio Comité Profestejos del Bicentenario del Natalicio de Juárez, declaró a CulturAcapulco que ese evento fue un fraude. Si Juárez no hubiera muerto....

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Hacer un concurso de Danzón para personas de la tercera edad con base en el hecho de que existe un danzón llamado Juárez como parte de los festejos del Bicentenario, fue una gracejada que se le ocurrió a alguien en una tertulia, pero para la aviadora con cargo de Coordinadora de la Dirección de Cultura, Citlali Guerrero, y para la neófita Secretaria de Desarrollo Social, Fabiola Vega Galeana, fue una salida luminosa a través de la cual podrían justificar gastos e intentar quitarse el sanbenito de ineptitud que la comunidad cultural les ha puesto por su falta de creatividad y su pereza mental. Y lo llevaron a cabo.

3 concursos y un sólo fraude verdadero

Por iniciativa de Citlali, el concurso debió haberse realizado en Agosto, pero alguien le hizo el favor de recordarle que con las lluvias iba a ser imposible que los ancianos bailaran en la explanada de la Quebrada sin que pescaran una pulmonía, así que sólo hizo algunos pósters y lo pospusieron por primera vez.

El quince de Octubre, el susodicho comité sacó la convocatoria y colocó algunos pósters en edificios de las dependencias públicas y, como siempre, lo anunciaron en el diario oficialista El Sur, pero nuevamente se canceló.

Por terca ocasión fue anunciado en el medio oficial de éste régimen para llevarlo a cabo el día 5 de noviembre y volvieron a cancelarlo, sólo que esta vez lo hicieron el mismo día. Por fin lo realizaron el día 12 de noviembre.

Cero y van tres…

Aquel 5 de noviembre llegaron a la plazoleta de la Quebrada varias parejas de personas de la tercera edad desde El Treinta y desde San Isidro pero no había evento, los músicos apenas llegaban cuando Citlali empezó a informar a los frustrados concursantes que “por cuestiones de logística” se suspendía el concurso. Ya había hecho algunas llamadas por teléfono a algunos participantes que se habían inscrito en las oficinas de Sedesol, pero todas aquellas personas de la tercera edad que pensaban inscribirse a la mera hora tuvieron que regresar a sus casas sin haber podido escuchar cuando menos la música.

Esa gente molesta, no regresó a la siguiente semana porque ya había hecho gastos, ya no le creyeron a Citlali.

Un concurso sin jurado

El doce de noviembre el concurso debió haber empezado a las siete de la tarde pero a esa hora apenas estaba llegando el equipo de sonido, lo instalaron a las prisas. Para que la gente no se desesperara la banda de música del ayuntamiento empezó a tocar. El maestro Petatán que había llevado a sus mejores alumnos requirió información pero la “organizadora”, Citlali, había desaparecido. Las sillas fueron insuficientes, el único jurado era Roberto Freyre, maestro de baile moderno que no sabe de danzón. No había mesa de jurado, no había formatos para calificar.

En cuanto Citlali llegó fue a preguntarle al maestro Petatán qué aspectos debían calificarse. Estaba improvisando todo. Acompañándola, igual de extraviado, andaba el empresario papelero y actual dueño de la Casona de Juárez, César Zambrano. Petatán le recomendó a Freyre que si sólo iban a participar personas de más de sesenta años no debía tomar en cuenta todo lo que implica bailar el Danzón, “sería conveniente calificar sólo lo más básico”, le dijo. Pero Roberto Freyre y Janis, su pareja sentimental, quien tampoco sabe nada de danzón, no hicieron caso.

“Citlali a tierra… Respondan”

Mucha gente protestó porque no los dejaron bailar, como Citlali tampoco supo cómo solucionar eso habló a la oficina de Sedesol y desde Palacio Federal le instruyeron que admitiera a una persona de sesenta años como pareja de otra que no alcanzara la edad. Cambio que tampoco agradó a los participantes porque cada quien ya llevaba sus evoluciones dancísticas hechas con su propia pareja.

Sólo participaron trece parejas, cantidad ínfima para este tipo de concursos, pero la explanada de la Quebrada resultó insuficiente para albergar a todos los curiosos que se acercaron de última hora. Muchos ancianos soportaron todo el evento de pie.

Todo estuvo bien, menos la organización

El maestro Petatán relató a CulturAcapulco: “Las parejas demostraron calidad, la banda municipal de música también, el repertorio y la interpretación fueron excelentes, los bailadores iban vestidos de manera impecable, pero la organización echó a perder todo, la mecánica para calificar fue un desastre, no tenían formatos, no había números; en hojas blancas y con marcador les improvisaron sus números a las parejas. Freyre y su novia andaban tras las parejas para pedirles que salieran cuando eran descalificadas, no tenían mesa de jurado, la forma de calificar dejó mucho que desear; hubo muchos participantes molestos, parejas que debieron haber llegado a la final fueron descalificadas en la primera ronda. Al final los organizadores cometieron el más grave error. A las tres parejas finalistas las pusieron a bailar cada una de las partes del danzón: la parte A que es el estribillo y no se baila, la parte B que es la melodía y repite el estribillo y la C que es Montuno; por supuesto a la primera pareja la orillaron a perder porque la obligaron a bailar algo que no se baila, a la segunda también porque la parte que se califica es la tercera y a la tercera pareja la obligaron a ganar porque la pusieron a bailar todo lo cadencioso de la pieza.

Lo peor de todo fue que pusieran al público a calificar con aplausos.

El concurso fue un desastre; mal planeado, viciado, torpe, sin recursos, en fin: un fraude mayúsculo que dejó a los amantes del danzón un espantoso sabor de boca. La gente salió odiando al danzón y a la Sedesol gracias a la impericia y torpeza de Citlali Guerrero y César Zambrano”.

¿Quién es Francisco Petatán?

El primer lugar se llevó 3 mil pesos, el segundo 2 mil y el tercero mil que se entregaron ahí con unos diplomas. De las trece parejas de concursantes ocho parejas eran de alumnos de Francisco Petatán. Ellos se llevaron los tres primeros lugares.

Francisco Petatán es maestro de baile desde hace 20 años. Tiene 33 años de haber ingresado a la danza; 10 a bailes cubanos y 8 de estudiar danzón con asesoría de la escritora, investigadora y bailarina cubana María Isela Vizcaíno. Desde hace dos años imparte un taller de Danzón en la Dirección Municipal de Cultura. Fancisco Petatán es Director de la escuela de baile “Ritmo Sabor y Figura” ubicada en Vicente Guerrero Número 6 altos 4 casi esquina con el estacionamiento del ayuntamiento del centro.

CONCURSO DE DANZÓN PARA DESVIAR RECURSOS

Lea El Sur, el periódico oficialista del gobierno de Félix Salgado Macedonio, porque sólo en ese periódico se anunció este evento. Ahí encontrará que usted debe tener como mínimo sesenta años para poder participar. Las inscripciones se realizan en las oficinas de Sedesol que se encuentran en el tercer piso del Palacio Federal, edificio que ha recibido tres amenazas de bomba en este año. El teléfono que publica el diario oficialista es el de la Dirección de Cultura para fingir que esa Dirección está involucrada en este fraude. Marque el número de la Dirección de Cultura y le dirán que la persona encargada no se encuentra, “que no tarda en llegar”; pero nunca llega. Después de insistir por fin lo canalizarán con una mujer de nombre Irma Ruiz que anuncia: “Todo viene en el anuncio del periódico, la persona encargada no tarda en llegar” y advierte: “en la dirección de Cultura no saben nada de esto”. Si usted pregunta ¿Quién puede informar? Le responderán “La señorita Citlali Guerrero” una aviadora que ya metió a la nómina hasta a su marido, y que de Cultura no sabe absolutamente nada y tiene la mala costumbre de llevar todo al fracaso. ¿Cuánto dinero gastó Sedesol en este fraude? No lo sabemos, lo que podemos asegurar es que con este Concurso “patito” Fabiola Vega Galeana evidenció una vez más que ha creado oficinas paralelas a través de las cuales ha estado desviando recursos de Programas Sociales cuyos recursos “baja” de la Federación.