Gaceta de Información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco
Año 1, N°4 - Septiembre - Noviembre de 2006
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Félix Salgado, Fabiola Vega y el Consejo de Cultura: defenestrar a Aída Espino de la Dirección de Cultura |
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* Dimayuga: gastar dinero a manos llenas. * Honestidad o Corrupción: los ciudadanos debemos elegir. * Alianzas interesantes *¿Podrán salirse con la suya? En agosto de 2005 la licenciada Aída Espino Barros era reinstalada en su puesto de Directora Municipal de Cultura. Habían transcurrido nueve meses del último año de gobierno de Alberto López Rosas (“el año de Hidalgo”). Faltaban tres meses para terminar el ejercicio de egresos que, para la Dirección de Cultura, había ascendido a 2 millones de pesos. Sin embargo, ella no encontró un sólo peso para operar. ¿La razón? El director que había sustituido a Aída Espino se había gastado todo: Dos millones de pesos en nueve meses. 222, mil 200 pesos al mes. 7,400 mil pesos diarios, en promedio. Un dineral. En los más de 100 años del Acapulco Democrático, ese director de Cultura, José Dimayuga, ha sido el mejor tratado, el que más dinero ha obtenido y el que más dinero ha gastado. Donde roba uno, roban tres Sin embargo, no hay que olvidar que para que él pudiera realizar ese acto de prestidigitación monetaria no estaba solo: también participaron la Secretaria de Desarrollo Social, Rosanna Mora, y el mismo alcalde Alberto López Rosas. Rossana Mora, había señalado a Aída Espino como “problemática” debido a que Aída Espino no se había prestado a sus componendas ni a sus corruptelas: Mora le había exigido que firmara la desaparición de su presupuesto y Aída se había negado. Ante esta negativa, López Rosas la acusó de la comisión de dos delitos. No graves: no haber entregado a tiempo su declaración patrimonial y desobedecer a su inmediato superior, que Aída sorteó demostrando siempre su inocencia, sin embargo, como al alcalde y a Rossana Mora les urgía tener la posesión del dinero que el Cabildo había aprobado para Cultura, le armaron un ardid legal y la cesaron de forma instantánea. El abogado López Rosas no iba a permitir que el alcalde López Rosas perdiera tampoco este pleito y menos aún contra una mujer sola, honrada y limpia como Aída Espino. La danza de los millones Aída Espino salió del puesto el 7 de septiembre de 2003 y regresó por ordenamiento de ley el viernes 12 de agosto del 2005. Pero con el pretexto de preparar la entrega-recepción, le pidieron que se presentara hasta el lunes 15. Ese fin de semana, varios de los integrantes del Consejo Consultivo se vieron beneficiados con recursos, de tal suerte que cuando Espino llegó ya no había un peso de cerca de 500,000 que quedaban. La trinidad Dimayuga - Mora - López Rosas, habían dado buena cuenta del dinero que el Cabildo había aprobado, y también del dinero que otras partidas federales y estatales otorgan a Cultura, tal como lo hace Hábitat. Con lo que la cantidad de 2 millones de pesos al año, sube sustancialmente. Así el trienio de López Rosas quedó manchado, una vez más, por otra corruptela de su corrupto titular. Sin embargo no fue el único. “No me la volverán a hacer” En febrero de 2006, en conocida papelería, propiedad del alcalde sustituto, César Zambrano, mientras se realizaban las primeras reuniones para que se armara el Consejo Consultivo de Cultura la señora Citlalti Guerrero, Coordinadora General de Cultura, declaró voz en cuello que, mientras ella había sido “encargada” de Cultura del gobierno municipal de Zeferino, él le había hecho firmar de recibido 3.1 millones de pesos para aplicarse en promoción y difusión cultural pero que no se había aplicado “ni un sólo centavo”. “Zeferino se lo robó -explicó dolida-: y a mí sólo me usó”. Por eso quería armar de nuevo el Consejo de Cultura: ya que no había podido ser Directora de Cultura debido a la reinstalación de Aída Espino, ahora quería prevenir que Félix no la usara como lo hizo Zeferino. Sin embargo, sin ser directora de Cultura, Félix la está usando: la tiene de aviadora aprobando con el Consejo la retención del presupuesto y otros actos de corrupción como el vergonzoso robo de la Casona de Juárez. Los alcaldes hacen que las mujeres firmen y ellos se quedan con el dinero. Sospechosas similitudes Tal vez por eso, al igual que López Rosas y que Zeferino, Félix había decidido que hubiera “Directora” (no Director) de Cultura y, al igual que López Rosas, que hubiera Secretaria (no Secretario) de Desarrollo Social: la sustituta de Rossana Mora es Fabiola Vega. El único problema con el que se topó Félix fue que un juez le había impuesto a Aída Espino y, a reserva de que le pagara todos los gastos inherentes a su despido injustificado, no podría disponer a su antojo de la Dirección de Cultura. Más vale prevenir que lamentar Sin embargo, también encontró solución a eso: no le pagaría a Aída Espino, recortaría el presupuesto de 2 millones a 205 mil pesos y la cansaría hasta hacerla renunciar. Total, López Rosas consiguió correrla en nueve meses, él seguramente se tardaría menos. Sin embargo, esta vez Aída no está sola, aparte de su abogado tiene a sus amigos que la han respaldado en esta lucha de casi un año. Pero eso no ha convencido a Félix a hacer lo correcto y continúa haciendo uso de toda la maquinaria del estado para tratar de triturarla. ¿Podrá? Basta saber que hasta ahora no ha podido. Poderoso caballero es don Dinero Once meses de intentar avasallar a una mujer sola no son pocos. Félix se ha de sentir muy orgulloso: su enemigo anterior era Rubén Figueroa, ahora decidió que sea Aída Espino; con ello, ¿Félix hará honor a la educación que sus respetables padres le inculcaron con referencia al trato que le debe a las mujeres? No lo sabemos. Lo que debemos entender es que el perredismo necesita reunir todo el dinero posible para poder llevar a cabo sus megaproyectos económicos y completar la meta de cubrir de amarillo el territorio nacional y que para cumplir con tan truculento plan qué importa pasar por encima de una mujer utilizando todo el poder y el dinero del municipio. Dirección paralela de Cultura En vista de que Citlali Guerrero -según sus propias declaraciones-, se prestó a firmar el desvío de dinero en el trienio de Zeferino, y que Rossana Mora, de SEDESOL lo hizo con López Rosas y le dio la puntilla a Aída, es que ahora Félix las ha juntado para crear una oficina paralela de Cultura con la que a su vez pueda justificar el desvío de fondos. Desde el cielo, la parentela extinta del alcalde, le ha de sonreír complacida. Y Ciltlali Guerrero ha de estar más que satisfecha con la alta encomienda que Félix le ha dado: ser el puente por el que transite el dinero destinado a Cultura hasta sus cuentas personales. “No están solas” Atrás de Citlali y Fabiola está el Consejo Consultivo de Cultura desde donde Areli Eunice, Malena Steiner y Jesús Carranza planean las estrategias y cobran. Estos tres personajes y sus amigos más cercanos fueron los más beneficiados con el derroche de dinero que Dimayuga realizó en el trienio anterior. En éste, de momento, no han podido a llegar hasta él. Ellos culpan a Aída Espino y su chocante honradez, pero la realidad es que Fabiola Vega sólo los está usando dándoles promesas, migajas y exponiéndolos al escarnio. Por lo mientras Citlali Guerrero ha ganado 121 mil pesos con su aviaduría. ¿Qué importa si a los demás les dan sólo migajas? Los aliados Algo que no debe pasar por alto el ciudadano común es que para poder llevar a cabo todas estas maniobras de desaparición de dinero el Consejo, el alcalde y Fabiola cuentan con aliados: El Sur y Novedades de Acapulco desde donde Juan Carlos Moctezuma y Jeremías Marquines, otra vez juntos, desean aniquilar a Aída. Encima de la maquinaria de Estado en manos de Félix y Fabiola, los periódicos. ¿Podrán vencer a Aída? Baste decir que en once meses no han podido. El final El cierre de esta historia está aún por escribirse. Cada día que pasa es un día ganado para la ciudad y sus expresiones culturales pues en once meses Aída Espino ha realizado 300 eventos pagados con su dinero. Mientras el dinero de los contribuyentes está en manos de Félix, Fabiola y Citlali que lo están usando sólo para su provecho. ¿Permitiremos que se lo queden? Cada ciudadano tiene el derecho a escoger qué ciudad quiere que sea Acapulco: honesta o corrupta. Usted decide.
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