Gaceta de información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 1, No 2. Febrero - Marzo de 2006 |
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Kruzenshtern
LA TORMENTOSA VISITA DE UN VELERO-ESCUELA DE BANDERA RUSA A ACAPULCO En entrevista, la profesora Aída Espino nos relató la azarosa travesía del velero Kruzenshtern para que el pueblo acapulqueño pudiera conocerlo. Del 1 al 5 de febrero estuvo anclado en Acapulco el velero-escuela ruso “Almirante Kruzenshtern”. Es un velero que recorre los mares del planeta con cadetes rusos al igual que lo hace nuestro buque-escuela Cuauhtémoc con cadetes mexicanos. Su presencia en nuestro puerto obedeció al cumplimiento de una parte de las agendas diplomáticas de México y Rusia. El señor Vladimir Yaroshevsky, agregado cultural ruso, había contactado a la profesora Aída Espino a mediados enero. Su embajada había hablado con las autoridades del Ayuntamiento sobre una visita del barco a Acapulco y su estancia de cinco días. El ayuntamiento le proporcionó su teléfono para que ella los apoyara. El señor Vladimir pidió a la profesora Aída que diseñara un cartel y lo enviara a los medios de comunicación, además de que organizara una Rueda de Prensa, un recorrido para los oficiales del barco por la ciudad y el montaje de una exposición de fotografías de Rusia. Las gestiones protocolarias las haría el propio Ayuntamiento. La embajada gestionaría con la Sede de la Terminal Marítima en el DF, los permisos correspondientes para las maniobras del barco. La profesora Aída apoyó en todo lo que se le había pedido y organizó grupos de estudiantes de algunas escuelas, para que visitaran el barco por las mañanas pues por las tardes la nave podía ser visitada, de forma gratuita, por todo mundo. El Museo Histórico "Fuerte de San Diego" cedió su auditorio para realizar la Rueda de Prensa; consiguió un historiador para que diera una charla; y la profesora Aída consiguió dos vehículos para trasladar a la tripulación por la ciudad. Pero cuando llegó el barco, la Terminal Marítima no le permitió acercarse porque “había un crucero”, y porque "no sabían nada de la llegada de ése barco". Ese día 1, el "Kruzenshtern", quedó fondeado en la bahía. En la mañana, la profesora Aída encontró en la terminal marítima a la señora Patricia Andrade, directora de Relaciones Públicas del H. Aytto. con la Banda de Música de Marina. La señora Andrade le dijo que se desentendiera, que "ella se haría cargo de todo". Llegó el señor Vladimir con un funcionario de la Embajada Rusa. La profesora Aída, Suanamí, la señora Andrade y otras personas que ésta había invitado, fueron en lancha al barco. Una vez a bordo lo recorrieron completamente. Más tarde, la señora Andrade llamó a la embajada de Rusia en México, y se enteró de que el permiso para atracar en la terminal marítima se había gestionado en la Casa Matriz de la Terminal Marítima, y allá les habían pedido que les dieran todas las facilidades, pues todo se había hecho en tiempo y forma. El señor Vladimir, que había llegado por tierra desde la ciudad de México, dio a la profesora Aída las 48 fotografías que al día siguiente se quedarían a la intemperie en dos mamparas en la terminal marítima pues no las dejaron pasar de regreso al barco. Horas después el aire las tiró. Empleados de la Dirección de Turismo avisaron a la profesora y su equipo fue a recoger la exposición. La Rueda de Prensa era a las 9:30 h. en la Terminal Marítima permitieron que el barco atracara, pero no dejaron bajar a los tripulantes hasta después del medio día. Los medios, el historiador y los vehículos se quedaron esperando. Al segundo día la Terminal Marítima canceló la visita a 800 alumnos de diferentes escuelas. Dijeron que faltaban los oficios correspondientes. Aunque todo se había hecho en el D. F. querían un listado de todos los alumnos (¡!). Los estudiantes y muchísimos acapulqueños se quedaron sin conocer el barco. “Fue una lástima –finalizó la profesora Aída–, pues “El Kruzenshtern” es un barco excepcional, poseedor del globo terráqueo más hermoso que visto en mi vida: un cuadro redondo pintado totalmente al óleo por un pintor profesional y que los acapulqueños hubieran admirado y apreciado muchísimo”. Y en verdad fue una lástima porque nos dolería muchísimo que, en otros puertos del mundo, las autoridades marítimas trataran de la misma fea forma a nuestros cadetes mexicanos y a nuestro querido buque escuela “Cuauhtémoc”. HISTORIA DEL BARCO "KRUZENSHTERN" Fue construido en 1926 en el astillero de Djo Teclenborg en Vezermiunde (Bremerjafen) y tenía como nombre "Paduya". Fue el último barco de la serie "La Línea Voladora" "P" (el nombre de todos estos barcos empiezan con la letra "P": "Pommern", "Pamir", "Passat". "Pekín", "Paduya"). Estos barcos se usaron para el transporte de fertilizantes (salitre, fosfatos) desde Chile, y de trigo desde Australia. Eran wind-jammers, "recolectores de los vientos". Navegaban a gran velocidad y tenían excelente estabilidad. En cualquier tiempo doblaban el peligroso cabo de Hornos. No tenían motor. El barco "Paduya" batió dos récords de velocidad: el primero, en el recorrido desde Hamburgo hasta Talcahuano (Chile) alrededor de cabo Hornos en 87 días y de vuelta en 94 días; y, el segundo, desde Hamburgo hasta Puerto Lincoln (Australia) en 67 días. En cada recorrido del barco participaron 40 estudiantes en práctica. Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial el "Paduya" dejó de recorrer océanos. Su última ruta fue Alemania-Chile-Australia-Alemania entre 1938 y 1939. En adelante, el "Paduya" sería utilizado en el transporte litoral como una chalana. En enero de 1946, el "Paduya" fue entregado a la Unión Soviética como parte de reparación. En febrero del mismo año le dieron el nombre de "Kruzenshtern" en el honor de un famoso marino ruso. Por algún tiempo el barco permaneció sin movimiento, como cuartel flotante de las fuerza naval militar rusa. En los años 1959-1961 le hicieron una reparación general y lo reequiparon. En 1961 reinició sus recorridos por los océanos como velero de investigación científica y de enseñanza militar para cadetes. Su popularidad fue creciendo. Pero su prestigio aumentó desde 1974 cuando participó por vez primera en la regata "Velo-74", en la que ganó como premio el modelo de plata de clíper "Kutty Sark". En 1984, bajo el mando del capitán G. V. Kolmensky, ganó el primer lugar y medalla de oro en la regata transatlántica y batió el récord de velocidad: 17,5 nudos. También participó en la regata "Colón-92" de los 500 Años del descubrimiento de América. En 1993 le hicieron reparación general en Wismar (Alemania). En 1994 le hicieron nuevas velas tempestuosas antes de emprender la circunnavegación del 300 Aniversario de la Flota Rusa. En 1998 ganó el segundo lugar en la regata "Kutty Sark". En 1999, ganó el tercer lugar, con tripulación de estudiantes en práctica, en la regata del Mar Báltico. El barco es un excelente corredor a pesar de su edad y del permanente cambio de tripulación y de los estudiantes en práctica. Actualmente es buque escuela y es parte de la flota pesquera del Báltico. El "Kruzenstern" cumple una circunnavegación de 408 días, emulando el primer viaje de este tipo realizado por barcos rusos hace 200 años. Su visita a Acapulco está dedicada al 60 Aniversario de la Victoria del pueblo ruso sobre Alemania en la 2ª Guerra Mundial. Tiene 220 tripulantes, 98 de ellos cadetes. Dmitri Kusnetsov, el menor de ellos, de 14 años, dice que recibe clases de meteorología y de navegación de altura (por estrellas), idiomas, matemáticas e historia. El buque trae a bordo una exposición fotográfica dedicada a la Gran Guerra Patria del pueblo ruso de 1941-1945, así como una muestra de obras del pintor A. Krasilschikov. Estuvo abierto al público después de que en la Terminal Marítima comprobaron que todos sus documentos estaban en orden.
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