Gaceta de Información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 1, N°1 - Enero 2006 |
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Johnny Weissmuller, Tarzán: acapulqueño de leyenda |
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Su verdadero nombre era Peter Jonas Weissmuller. Nació en 1904 en Timisora Romania, con una deficiencia pulmonar por la que, cuando su familia emigró a Estados Unidos, el doctor recomendó a sus padres que hiciera mucha natación. Y lo hizo tan bien que a los 25 años ya había ganado cinco medallas olímpicas de oro y había impuesto tres nuevos récords en la disciplina de nado. Debido a sus 1.91 m. de estatura y a su cuerpo atlético una compañía de trajes de baño lo contrató p ara posar para televisión. Cuando los productores de la Metro Goldwin Mayer MGM, y el director del proyecto de la película “Tarzan of de aples” realizaban el casting, él entró casualmente al set buscando a su amigo Clark Garble y el encargado del casting le preguntó: “¿Sabe nadar? “ Jonnhy sonrió y dijo que sí. “¿Puede deslizarse en una liana por los aires?” Jonnhy dijo que sí. “¿Puede correr llevando a una mujer en sus brazos?” Johnny dijo que sí; y como a todo decía que sí, el entrevistador le ordenó: “Pues hágalo”, y señaló a una secretaria. Johnny cargó a la asustada muchacha y salió corriendo del set, dio una vuelta al edificio y regresó tranquilamente a depositar a la chica en su escritorio. El entrevistador dijo: “Estás contratado”. Hacia 1911 Edgar Rice Burroughs había escrito una novela que relataba las peripecias de un niño inglés, hijo del conde de Greystoke, que alcanzaba la madurez en la selva africana debido a que en un viaje por ese continente el avión en que viajaba con sus padres había caído causando la muerte de la pareja. Una enorme gorila que había perdido a su cría, guiada por su instinto maternal, rescató y crió al bebé. Con el tiempo, ese bebé será el Rey de la Selva, Tarzán. El libro fue todo un éxito y los grandes periódicos de Estados Unidos compraron los derechos para reproducirlo en tiras cómicas. Eso le dio una enorme difusión al personaje, pues lo hizo accesible también a los analfabetas estadunidenses y del mundo. Pero sobre todo dio cuerpo y rostro a Tarzán, pues a partir de esos dibujos la MGM buscó a quien lo caracterizara en el cine. Veinte años después, de la misma forma nació Supermán. La MGM adaptó la novela y entregó al público un Tarzán encantador, era tan simple que alguien llegó a preguntarse “¿cómo es posible que trepando árboles, repitiendo todo el tiempo ‘tú Jane, yo Tarzán’ y cargando a un chimpancé se pueda cobrar un sueldo de cientos de miles de dólares? El secreto era sencillo: Jonnhy era carismático e imponente, Maureen O’hara (Jane) era muy dulce y cheeta muy traviesa. Además en la lucha entre el bien y el mal siempre ganaban los buenos. Johnny hizo 12 películas de las más de 30 de Tarzán, de esas 12, la última la hizo en Acapulco en 1948: “Tarzán y la sirena”. La película tiene una trama de una simpleza apabullante y durante su filmación, un stuntman (doble), acapulqueño, murió al lanzarse un clavado desde el Farallón del obispo. En aquellos años Acapulco vivía los réditos del “Milagro Mexicano” y los primeros años de la Época de Oro del Cine. Acapulco se llenaba de turismo extranjero y empezaba a urbanizarse con rapidez. La familia revolucionaria se repartió el país y Acapulco pasó a ser coto privado de unos cuantos. Por ello, no es de extrañar que la MGM haya encontrado todas las facilidades para hacer una película con un guión tan malo en un sitio en el que apenas había un aeropuerto internacional. Sin embargo, nadie supo si fue por la muerte de aquel acapulqueño que Johnny, una vez saldados sus compromisos actorales, regresó a vivir al puerto en 1979. Y más aún, que hubiera decidido morir y ser enterrado aquí, en Acapulco. En sus últimos años de vida era visitado por Sinatra, John Wayne y Sami Davis Jr. Sus vecinos de los acantilados de playa Mimosa lo escuchaban gritar como Tarzán en las mañanas y los pescadores pasaban por él y lo invitaban a la captura del ostión y del pulpo y él a veces los acompañaba, nadaba junto a ellos y luego regresaba a su hogar. Murió de un edema pulmonar, en su casa de Playa Mimosa el 20 de enero de 1984 y está enterrado en Acapulco, como cualquier acapulqueño. Con la pequeña diferencia de que él es, sin duda alguna, un acapulqueño de leyenda.
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