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Gaceta de Información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco
Año 1, N°1 - Enero 2006

Pedro Páramo

 

El amor más allá de la muerte

Este 08 de enero Juan Rulfo cumplió 20 años de muerto. Autor que recreó la muerte y el amor como otra forma de vida, hoy lo recordamos por sus amores y su muerte.

En realidad él se llamaba Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno y tenía tres años de edad cuando la vio por primera vez. Pero eso bastó para que se enamorara de ella a grado tal que la inmortalizó con el nombre de Susana San Juan, “la mujer más hermosa sobre la tierra”. Adoptó el apellido Rulfo porque su abuela María Rulfo se lo pidió. “Había tenido puras hijas y un solo varón que murió soltero y sin descendencia”.

Juan Rulfo nació el 16 de mayo de 1917 en Apulco, Jalisco, y vivió en San Gabriel. Cuando tenía seis años mataron a su padre de un tiro en la nuca para despojarlo del dinero que recaudaba. Su madre murió cuatro años después. La muerte acompañó a Rulfo hasta el grado de que en menos de diez años falleció la mayor parte de los varones de su familia. A la muerte de su madre, su familia emigró a Guadalajara.

Ahí pasaba las horas leyendo novelas y cuentos en la biblioteca de un cura. Esa será, esencialmente, su formación literaria.

Debido a una huelga de la Universidad de Guadalajara emigró a la ciudad de México. Ahí le impidieron revalidar sus estudios y tampoco pudo ingresar a la Universidad Nacional, pero asistió como oyente a los cursos de Historia del Arte en la Facultad de Filosofía y Letras. Se convirtió en un serio conocedor de la bibliografía histórica, antropológica y geográfica de México.

De 1930 a 1940 viajó extensamente por el país ganándose la vida vendiendo neumáticos y comenzó a publicar sus cuentos en dos revistas: América, de la capital, y Pan, de Guadalajara. En esos mismos años se inicia como fotógrafo. Publica sus imágenes por primera vez en América en 1949.

Hacia 1948 contrajo matrimonio con una joven secretaria llamada Clara Aparicio, y parece ser que no vuelve a recordar a aquella niña de sus tres años que lo obligó a escribir la novela más importante de la literatura mexicana. El advenimiento de los hijos lo orilló a buscar otro trabajo. Ingresó al servicio de migración y, como burócrata, se dio tiempo para escribir. En 1952 obtuvo la primera de las dos becas consecutivas que le otorgó el Centro Mexicano de Escritores. En 1953 publicó El Llano en llamas y, en 1955, Pedro Páramo, ambas obras propuestas por Rulfo como proyectos de becario.

A partir de la publicación de estos dos libros el prestigio literario de Rulfo habrá de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano más reconocido en México y en el extranjero. Entre sus admiradores se contarán Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Enrique Vila-Matas. Se convierte en un clásico y Pedro Páramo es traducido a más de veinte idiomas. Se le otorga el Premio Nacional de Literatura y el “Príncipe de Asturias”.

Durante las dos últimas décadas de su vida trabajó en el Instituto Nacional Indigenista de México. En 1980 una colección de fotografías suyas abrió al público el conocimiento de esta parte de su creación.

Pedro Páramo tuvo una larga gestación. Rulfo sostuvo que la primera idea de la novela la concibió antes de cumplir los treinta años y se llamó Una estrella junto a la luna, después Los murmullos y, finalmente, Pedro Páramo. La concluyó en 1954.

Sobre “Pedro Páramo García Márquez relató: "... Álvaro Mutis subió a grandes zancadas los siete pisos de mi casa con un paquete de libros, separó del montón el más pequeño y corto, y me dijo muerto de risa: ¡Lea esa vaina, carajo, para que aprenda! Era Pedro Páramo. Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá -casi diez años atrás- había sufrido una conmoción semejante."

En ese momento, ninguno de los dos, García Márquez y Rulfo sabían que iban a estar en la terna para el nóbel de 1982 y menos aún que la academia se la otorgaría al colombiano porque Rulfo sólo había escrito dos libros. En efecto, aunque declaraba otra cosa, Rulfo no escribió más.

Borges declaró: "Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aún de la literatura." Aunque Alí Chumancero hubiera dicho que no se vendería nunca y Ricardo Garibay afirmara que era “una porquería”.

Treinta años después, y a dos años de su muerte, Juan Rulfo confesó: “En lo más íntimo, Pedro Páramo nació de una imagen y fue la búsqueda de un ideal que llamé Susana San Juan. Susana San Juan no existió nunca: fue pensada a partir de una muchachita a la que conocí brevemente cuando yo tenía tres años. Ella nunca lo supo y no hemos vuelto a encontrarnos en lo que llevo de vida”.

Y posiblemente en lo que ambos llevarían de muerte, pues Susana San Juan, en Pedro Páramo, murió un 8 de diciembre y Rulfo moriría, en la vida real, el 8 de enero de 1986. Un mes y muchos años de la muerte después. Por eso, hoy, hablamos de él.

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