Gaceta de Información de Actividades Culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 1, N°1 - Enero 2006 |
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Lewis Carroll o Lo que Alicia no pudo
ver al otro lado del espejo
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La historia comenzó como en un cuento de hadas: una joven y hermosa princesa se casa enamorada con un joven y apuesto príncipe, viven muy felices y tienen varios hijos. Pero poco tiempo después él muere. Ella entristeció tanto que le guardó luto toda la vida. Enlutó su reino y más tarde a buena parte del mundo occidental. Esa época de afectado refinamiento y protocolos sin límite tomó su nombre: época victoriana y dio a luz, no sólo un mundo capitalizado e insensible sino desvaríos de la razón como Alicia en el país de las maravillas. Se dice que su autor, Lewis Carroll, era tímido, matemático y fotógrafo. Alicia tenía 9 años de edad cuando posiblemente él se enamoró de ella. Probablemente Lewis le confesó su amor y meses después los padres de Alicia le prohibieron volver a salir de paseo con ese adulto extraño cuyo verdadero nombre era Charles Lutwidge Dodgson. Alicia era hija del diácono Liddell, amigo de Carroll. Años después relató cómo fue concebida Alicia en el país de las maravillas: "Muchos de los cuentos del Sr. Dodgson nos fueron contados en excursiones por el río, cerca de Oxford. Me parece que el principio de Alicia nos fue relatado una tarde de verano en la que el sol era tan ardiente que desembarcamos en unas praderas, corriente abajo del río y abandonamos el bote para refugiarnos a la sombra de un almiar. Allí, las tres repetimos nuestra vieja solicitud: cuéntenos una historia, y así comenzó su relato, siempre delicioso. Algunas veces para mortificarnos o porque realmente estaba cansado, el Sr. Dodgson se detenía repentinamente diciéndonos: Esto es todo, hasta la próxima vez; ¡Ah, pero ésta es la próxima vez!, exclamábamos las tres al mismo tiempo, y después de varias tentativas para persuadirlo, la narración se reanudaba nuevamente". A pesar de haber sido ordenado diácono de la iglesia Anglicana, Carroll tenía un raro pasatiempo: le gustaba fotografiar niños. Específicamente, niñas y, para ser más exactos: niñas desnudas. Cuando dejó la fotografía, debido a las maledicencias, las dibujaba desnudas. Había conocido a Alicia hacia 1856 cuando ella tenía tres años de edad, e inició relaciones de gran intimidad con su familia, vecina suya en Christ Church. Aunque también veía en el teatro a la actriz infantil Ellen Terry, de ocho años, con quien mantendrá más tarde una larga relación. El padre de Alicia retiró su amistad a Carroll y él no volvió a verla sino hasta 1891, 35 años después, cuando ella estaba casada. Sin embargo, Carroll no dejó de escribir. Aparte de Alicia en el país de las maravillas, escribió Alicia a través del espejo y lo que vio allí y varias obras más en las que continuaba apareciendo Alicia, amén de una buena dotación de libros sobre lógica y matemáticas. El hecho de que la familia de Alicia le hubiera retirado su amistad no necesariamente implicaría que Carroll hubiera pretendido a la niña, o a sus hermanas, sobre todo, debido a que todo mundo decía de él que era muy tímido. Y en realidad lo fue, nunca se casó y vivió la mayor parte de su vida recluido en la universidad para la que realizaba sus investigaciones matemáticas y en la que alguna vez, de forma poco exitosa, fue profesor. Murió el 14 de enero de 1898 a los 66 años de edad, víctima de bronquitis pero sus libros y el mundo absurdo por él creado perduran hasta nuestros días, más aún debido a los dibujos animados de Walt Disney en los que la reina de corazones, esa terrible mujer neurótica nos hace recordar la triste historia de la reina Victoria, su luto permanente y al espíritu inglés, paradójico y grotesco como en Alicia en el país de las maravillas; el país de los locos. En ese país donde todo era extraño, era evidente que Alicia nunca pudiera darse cuenta de lo raro que era su amigo, el viejo profesor Dogson. |
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