
Matices
Carlos Ricárdez
Inhala, exhala. Inhala, exhala. Inhala, sostén la respiración, deja que las toxinas alteren tus neuronas. Exhala, olvida.
Esconde el bote en tu playera y sigue caminando. No mires atrás, ellos vienen. Mézclate entre la gente, piérdeteles.
En aquel puesto de pescados está vendiendo tu madre. Ignórala, ella está a gusto platicando con ese hombre, ese hombre que viola a tu hermana por las tardes. Ignora el hedor del mercado, ignora el de toda la ciudad. Inhala una vez más.
Ya nadie te sigue pero no debes confiarte; no dejes que te encuentren. Regresa a tu nuevo hogar, ahí debajo del puente vial está tu gente. Gente podrida como tú, muertos vivientes que traen el alma a rastras.
Maquíllate, haz malabares en el cruce peatonal. Camina rápido entre los autos, el alto dura muy poco.
Raza tus ojos de lágrimas, languidece más tu rostro, ¡actúa esa expresión de inocencia muerta!
Extiende la mano en las ventanillas y prepárate, mañana tragarás fuego y pasado serás faquir.
Lo del bote se ha secado, ve y compra un poco más.
No te quejes de la miseria que ves en tus manos, ayer ganaste menos.
Olvídalo, mira hacia otro lado, tú no eres como esos niños, tú no puedes comprar ni dulces ni juguetes. Compra lo que viniste a comprar y lárgate, tu presencia hiere la tranquilidad de la gente, muerde su conciencia.
Aléjate del súper sin que te vean.
Camina rápido hacia la playa, ocúltate bajo el muelle; si tu gente ve que has comprado te pedirán. Inhala, exhala, olvida…
Despierta, sal de ahí; la luna impele, la marea crece, tus pies se mojan. ¿Piensas morir? ¿Por qué? Si la vida es un agasajo. Apresúrate, sal de ahí.
Mira tus brazos y tu ropa, tienes costras sobre las costras de mugre, ¿Y aún así caminas tranquilo en la zona turística? ¿Qué quieres que piense aquella gente? Vienen a descansar, no a mirar el mismo espejo de podredumbre que hay en sus ciudades.
Toma las sobras de comida que hay en las mesas y vuelve al agujero del que saliste; que el mundo descanse de tu existencia.
Inhala, exhala. Inhala, exhala.
Esconde el bote en tu playera y sigue caminando. No mires atrás, ellos vienen. Traen puesto el uniforme que les permite hacer lo que quieran.
Mézclate entre la gente, piérdeteles. No dejes que vuelvan a usarte como mujer.
Gaceta de informacion de actividades culturales de la Ciudad y Puerto de AcapulcoAcapulco Año 3 no.5 - Mayo del 2008
