Gaceta de informacion de actividades culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 3 no.7 - Julio del 2008

Elena Garro, mujer muy comprometida en su época con México: Liliana Pedroza

Gustavo Martínez Castellanos

Con motivo de su visita a Acapulco, invitada por la Promotoría Aída Espino, a presentar su libro de investigación Andamos huyendo, Elena, este 29 de junio en el Hotel “Tortuga” CulturAcapulco entrevistó a Liliana Pedroza Castillo, Doctora de Literatura por la Complutense y joven creadora originaria de del estado de Chihuahua.

-¿Por qué una obra de investigación sobre Elena Garro?

-Cuando descubrí Los Recuerdos del Porvenir,desde la primera lectura me enganché a su obra. Luego fui descubriendo el resto: su primer libro de cuentos La semana de colores y luego el resto de sus novelas; al final, su dramaturgia. Eso me llevó a investigar su biografía y fue ahí donde empecé  a ver vasos comunicantes entre sus datos biográficos y su narrativa. Así comenzó este trabajo sobre Elena Garro.

-Sobre los mucho temas que Garro desarrolló ¿por qué el de la huída, el del exilio?

-Creo que no son casuales los temas que un autor elige. Aunque hable sobre el otro  siempre termina hablando sobre sí mismo. El tema de la huída en la operística de Garro, al menos en mi lectura, era bastante obvio y me pareció interesante abarcar toda su narrativa con respecto a esta temática. También me parece que durante toda su vida Elena Garro ha sido una gran escapista y lo quiso reflejar en su obra.

-Hay dos enormes preocupaciones en la narrativa de Garro, quizá la más grande sea su visón de México y su postura ante él -como bien dices en tu libro-: habla mal de México pero no puede vivir sin México. La otra es una visión muy particular del feminismo. Ante esos dos enormes temas de una intelectual de su talla, ¿cuáles fueron los atributos o virtudes de la huída para que la escogieras como tema?

-Creo que la huída tiene más peso que cualquier atributo o virtud; creo que, finalmente, quien huye o quien decide estar fuera de la patria tiene una gran resaca sentimental e ideológica. Posiblemente eso le ocurrió a Elena Garro, ella fue una mujer muy comprometida con su época en el país, no hablo del 68 -ella siempre se deslinda de esa parte-, en algunos años ayudó a que varios grupos de campesinos recuperaran sus tierras que habían sido robadas por gente del poder,

-Y contrastado eso con el tema de la injusticia social en México ¿por qué el de la huída tuvo más peso para ti?  

-Garro siempre se creyó una gran marginada en tanto mujer en una época complicada para ser mujer. Cuando entró a la universidad había cuatro mujeres en toda la Universidad. Ella fue relegada como intelectual, como pensante, como artista; también como persona interesada en su realidad social, creo que en muchos planos sintió ese rechazo y creyó que no tenía o no había una ciudad que mereciera que un ciudadano habitara en ella. Eso es terrible, habla de su herida y también de las heridas que en algún momento la gente siente ante esa circunstancia. A veces miro a mi ciudad, mi estado, mi país y creo que ningún ciudadano merece lo que estamos viviendo, trato de encontrar un sitio para vivir y creo que no hay ningún sitio digno para que un ser humano habite en él.

-Esa es una aseveración muy humanista. ¿Cuáles fueron los escollos de tu investigación en México?

-Inicié mi investigación cuando hacía mi doctorado en la Complutense. Gracias a las ediciones de Grijalbo tuve prácticamente toda la narrativa de Garro; y a la Editorial Castillo de Monterrey que, desafortunadamente, desapareció. Por ejemplo, sus obras de teatro no han sido reeditadas, es una dramaturga importante; en ese sentido yo sí tuve problemas para adquirir cierto material de ella, afortunadamente se reeditó algo pero no todo. Muchos de sus libros fueron publicados por primera vez hace muy poco, aunque eso sucede a menudo. Encontré suficiente material en España. Estuve en Ciudad de México, en la Universidad Veracruzana en donde finalmente pude sacar copias a las obras de teatro de Garro y, cuando comprendí que el trabajo era interminable y decidí ponerle

punto final se dio la oportunidad de ir a Princeton, donde Elena Paz, la hija, vendió toda la correspondencia, diarios, apuntes para novelas de su mamá. Así que si un investigador es un detective fui a Princeton a donde también asistí con mis recursos. En México no hay apoyo para la investigación, es un gran faltante en nuestro país, pero en fin, cuando la gente quiere hacer las cosas, las hace. En Princeton estuve sólo algunos días porque tampoco tenía ni el dinero ni el tiempo para una larga permanencia; durante una semana revisé diez cajas con la correspondencia de Bioy Casares a Elena Garro; muchísimas cartas de un ir y venir que duró 20 años. Había cartas de puño y letra de Paz y de otros escritores que aportarían muchísima información valiosa no sólo para saber cuáles eran los intereses de ambas partes en esa correspondencia trasatlántica. De alguna manera Elena siempre estuvo en contacto con escritores de México, siempre estuvo al pendiente de la política en México aunque no viviera aquí.

-Estuviste en EE UU, en España y en Europa ¿como ves la investigación literaria en México?

-…no puedo hablar mucho sobre eso, he leído poco. Como yo tuve la oportunidad de hacer mi postgrado en España creo que ahora hay un fenómeno que sucede, no a muchos, pero si a un porcentaje de mexicanos que está haciendo las diferencias y que se está yendo a España, a Francia, a Inglaterra y trae novedades. Tan es así que me pareció poco extraño que estando en España y habiendo estudiado la Licenciatura en Letras Españolas acabé hablando de Literatura Mexicana en España. A lo mejor es inevitable, estando lejos del país, dar una mirada desde lejos; creo que eso es importante y eso está pasando a gente de mi generación que se va a hacer sus postgrado en el extranjero. Por otra parte, creo que no hay mucha investigación literaria seria; pero creo que se está formando, que se están generando nuevas formas de hacer investigación literaria con este fenómeno de trashumantes

-Con el Neoliberalismo ¿hay más apertura?

-No es que haya más apertura, de pronto, para ciertos estudiantes de literatura hay más oportunidades.

-¿Por qué irse hasta España?, me comentaste que considerabas que en la UNAM estaban los “pesos pesados”; por qué no un postgrado en la UNAM?

-Es cierto… Creo que para todos los que estudian Letras Españolas el sueño es irse a España y yo lo divisé desde ese punto: quería estar en los lugares, recorrer las calles, visitar las ciudades de todo lo que leí, las que describen los autores españoles. Creo que básicamente ese fue el impulso.

-Eso implica que estuviste en los sitios en los que estuvo Elena Garro, desde 1937 cuando en compañía de Paz se fue con la LEAR y posteriormente en su exilio, ¿diste con éstos lugares?

-Garro habla poco sobre eso. Habla de generalidades; que estuvo en Valencia, en Barcelona, en Madrid. De hecho, viví en una parte en donde ella vivió, lo dice en Memorias de España de 1937: el barrio de Argüelles, una zona sitiada durante la Guerra Civil; prácticamente derruída; antes de leer esa obra yo había elegido vivir ahí. Hoy es una zona de estudiantes, sobre todo universitarios. Estuve en Asturias de donde es la familia paterna de ella. Pero no nada más visité sitios que menciona Elena Garro sino que me tocó vivir mucho de la literatura española allá, es decir, estuve en los sitos nombrados por otros escritores, novelistas…

-Tu siguiente investigación ¿versaría también sobre la Garro?

-Yo me siento más narradora que investigadora; me gustaría dejar un poco el ensayo para dedicarme a la creación. Tengo dos libros de cuentos inéditos, estoy escribiendo una novela. Me gustaría acercarme más a eso en este momento.

-¿Que opinión te merecería tu presentación y tu taller para la Promotoría “Aída Espino” en Acapulco?

-Me encantó estar aquí, fue un placer haber trabajado con ustedes: con Aída, contigo Gustavo. Ver lo que pueden hacer: muchas cosas sin el apoyo del gobierno municipal o del gobierno del estado que inclusive son las cosas más honestas y más interesantes que se pueden hacer. Estar un poco al margen de la oficialidad y de la burocracia que se genera y que es muy dañina en todos los ámbitos y que nos lastima; sobre todo a los artistas. Me gustó mucho compartir con ustedes y con un público muy participativo, la gente que estuvo en el taller es gente muy entusiasta, muy cálida, con muchas ganas de aprender. Yo estuve muy contenta; les agradezco mucho, fue una lástima que no me hubieran dado un día más para ir a la playa, pero bueno. Quiero agradecerles el trabajo que hay detrás, que hay alrededor, que propicia este tipo de actividades: los detalles que enriquecen la estancia de alguien que viene a presentar su libro y a dar un taller. Creo que es un gran trabajo, un gran esfuerzo, eso abraza a cualquiera que viene a aquí a Acapulco. Gracias.

-Gracias a ti, Liliana; un abrazo al estado de Chihuahua.