Gaceta de informacion de actividades culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Año 3 no.5 - Mayo del 2008 |
Gerardo Mancebo o El Toque de la Imaginación:
Guillermo León, en la presentación del libro Teatro de la Gruta VII en Acapulco |
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Estoy muy contento porque vi que Gustavo sí leyó la obra. Eso me hace muy feliz.
Los invito a que lean el libro y a que cuando vayan a la ciudad de México vean la puesta en escena en el foro La Gruta a partir del 12 de mayo.
En este momento estamos ensayando; me le escapé a mis actores para venir a Acapulco a esta presentación. Antes que literato yo me siento más gente de teatro, de luces, de actores, que escribiendo en soledad.
Me gusta la gente, veo que no están disfrutando del sol allá afuera y es maravilloso que inviertan un rato de su tiempo en estar aquí en nuestra presentación.
Me interesa mucho hablar con la gente joven, que tiene ganas de expresarse o que tiene algo que decir.
Decía el maestro Rodrigo García que el teatro es una herramienta, es un martillo que hay que usar como ametralladora. |
Creo que hay que tocarnos, hay que acercarnos. En el mundo hace falta estar cerca. El Internet no nos acerca, tenemos más amigos en el chat que con los que compartimos un café; que es más sustancioso. Reflexionando sobre eso es que escribí esta obra, Gustavo Martínez hizo una sobrada presentación de este libro, estuvo muy preciso, muy agudo. Gracias por eso. No quisiera hablar más de mi obra sino un poquito de lo que es hacer teatro, de lo necesitados que estamos de hacer teatro; de mi felicidad de verlos aquí sentados e invitarlos al taller que se llevará a cabo mañana y hablarles de Gerardo Mancebo del Castillo, en cuya memoria se hace este concurso.
Gerardo Mancebo fue uno de los primeros autores de esta hornada en la que me incluyo. Éramos muy jóvenes en esa época, a algunos se les dio por publicar, a otros por promover la cultura, que mucha falta hace en México, otros nos dedicamos a montar nuestra obras. Gerardo Mancebo del Castillo montó con mucho éxito una obra suya que se llamó “Las tremendas aventuras del la capitana gazpacho” que fue un hito en la dramaturgia mexicana. Ahí, Gerardo manejaba un lenguaje muy mágico que nos invitaba a mundos bastante “locos”; en lo personal no me gustaba mucho su dramaturgia, (lo siento, en donde quiera que esté) porque me parecía un poco escapista. A mí me gusta más enfrentar los problemas que escapar de ellos, pero lo que nadie puede negar es que aquella obra causó mucho impacto.
Hace unos veinte años cuando uno decía que quería ser dramaturgo la gente se te quedaba viendo como si estuvieras chiflado. A menos de que te llamaras Vicente Leñero no valía la pena siquiera tomar la pluma para escribir teatro. A inicios de los noventa surgió esta eclosión (ahora me incluyo) con estos camaradas, Luis Mario Moncada -que fue hasta hace unos días director del Centro Cultural Helénico-, Martín López Brie, Chías, Legote; muchos dramaturgos jóvenes y mucha efervescencia, ¿qué querrá decir esto?, ¿qué queremos nosotros jóvenes (me cuento todavía) decir a través del teatro?
Es una invitación, el teatro es un arma hay que utilizar por lo menos para manifestar nuestro dolor, nuestra alegría, nuestros deseos. |
Hace rato ante las preguntas de la reportera dije: “Escribo teatro porque siento la necesidad de hacerlo; hablo de frustración porque a lo mejor estaba frustrado” uno puede escribir cosas bellas sobre la fealdad; puede escribir cosas muy hermosas sobre lo más terrible que haya en el mundo. El chiste es atreverse a hacerlo. Es una invitación.
En Acapulco me he inspirado cuando menos en tres obras; hace rato hablaba de Conejo 401 que está inspirada en la mirada de un pelícano. Qué curioso, me acordé de eso, le vi a los ojos y me puse a pensar ¿qué piensa un pelícano?, no he fumado nada (risas) sólo cigarrillos, y me puse a escribir una obra. ¿Qué pasaría si escarbara y escarbara la arena hasta llegar al fondo? ¿Qué hay debajo de la arena? Ese tipo de imágenes son las que detonan el teatro.
Un Viernes Santo me dirigí con mi madre al Cerro del Peñón, atrás del aeropuerto Benito Juárez, me encantaba ir
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al Vía Crucis y fue brutal para mí ver desde la lente de mi cámara fotográfica a unos soldados vigilando el radar que vigila el aeropuerto.Esto me provocó una conmoción: de pronto me puse a pensar en una mujer que se está quedando ciega y que está viendo su ciudad a la que ha regresado después de mucho tiempo y de pronto empieza a oler a vainilla y partir de esta cosa salió El parking place del deseo, ¿Cuáles son las imágenes que nos hacen detonar la escritura? Cualquiera puede decir, éste está hablando de puras barbaridades (risas) pero bueno, los dramaturgos somos muy valientes y nos atrevemos a desarrollar nuestras barbaridades.
A partir de la ventura de la imaginación es que se empieza a escribir, la invitación a todos es a sentarse en la playa o donde se quiera y dejar que nos toque la imaginación: de repente algo nos llevará a un viaje que puede derivar en una obra.
Marcel Proust, escribe En busca del tiempo perdido a partir de los olores de la taza de té de tila y la madalena que le hacen recordar toda su vida. A partir de una taza de té y una madalena se escribe un monumento literario; bueno yo he escrito obras a partir de miradas de pelícanos (risas) o de crucificados vigilados por el ejército. |
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Gerardo Mancebo es uno de estos hombres que se dedicaron a viajar, a inventar mundos. Escribía muchos sobre hadas, duendes, capitanes que se llamaban “gazpacho” y daban la vuelta al mundo buscando tesoros. Él estaba muy “clavado” con este tipo de dramaturgia, pero también era muy dado a la espeleología y parece ser que en este bello estado fue que visitó unas grutas y desafortunadamente contrajo la ostoplasmosis -esta enfermedad de los murciélagos- y murió a la temprana edad de 31 años. Esto acababa con una muy prometedora carrera dramatúrgica y se decidió honrar su memoria poniendo su nombre a este concurso.
Yo pertenezco a esta hornada de dramaturgos, con quienes a veces no estoy de acuerdo (me les escapé para estar aquí, teníamos una reunión). A veces nos damos unos buenos agarrones y después nos echamos unas chelas. Así es el teatro.
El esfuerzo de la Editorial Tierra Adentro y del Centro Cultural Helénico dio como resultado que yo pudiera estar platicando aquí con ustedes y ojalá alguien tenga ganas de escribir sus aventuras y llevarlas al teatro.
Gracias.
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En la sesión de preguntas y respuestas los espectadores le inquirieron sobre diversos temas. Esta fueron algunas de las respuestas de Guillermo León.
* Mi primera obra la escribí cuando tenía siete años y se trataba de un extraterrestre. Pero mi primer “gran” obra es Pareces un tigre enjaulado que narra la historia de una pareja de guerrerenses que tienen una secundaria pero en realidad se dedican al narcotráfico y la escuela es sólo la pantalla para lavar dinero. Estamos preparando la película ya les contaré más. A través de una beca del FONCA la montamos en un bar y dije “Ya la hicimos” porque era una historia de mafiosos. Esa fue mi primera obra que tuvo algo de punch allá por 1997. Estamos preparando la segunda parte
* Al escribir siento dolor, desesperación, ganas de llorar, mucho placer. Encontrar amigos que no existen es como parir, es bien doloroso lo traes atorado en el estómago. Esta obra me llevó siete años (Parking Place) hasta que se descubre lo que tiene que ser.
* Mis dramaturgos favoritos son Anthony Álamo, Tenesse Williams y Michel Vinaret, gerente general de Gillete. Es un dramaturgo francés de vanguardia, escribió una obra basada en la explotación de los obreros por sus patrones y se apoyó en su propia experiencia de patrón.
* Todo teatro es político. Pareces un tigre enjaulado relata a una pareja de personajes rarísimos que se dedican al narcotráfico. Me dio miedo escribirla pero no podía soportar la idea de que eso estuviera ocurriendo. De la misma forma todo teatro o denosta o “eleva” un régimen o una etapa histórica, no quiero adelantarles lo que vamos a ver mañana en el taller, así que mejor reitero la invitación
* Me gusta Víctor Hugo Rascón Banda él siempre está con el dedo sobre las problemáticas nacionales o internacionales. He hecho teatro de cabaret; El incendio del Reichstag, es una obra que habla de la caída de las Torres Gemelas, cuenta la historia de cuando los nazis queman el parlamento alemán y culpan a los comunistas. En este motaje mío Hitler tiene el rostro de George Bush. Decía Bertold Bretch: “Hay que ser inteligentes para decir la verdad”. |
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