
EL REGRESO
Ari
Sueñas que un oso te despedaza una pierna. La izquierda. Ahora va por la derecha. Asesta contra ella pero lo que rompe en explosión algodonosa es una de las almohadas de tu cama.
Una vez fuera de la materia intangible de tu sueño, el animal se va sin hacerte daño. Derriba la puerta de tu habitación y se dirige hacia la de tus padres. Su recámara está abierta porque ellos están fornicando y les excita hacerlo creyendo que alguien los observa.
El oso entra y les destroza el sexo: los descuartiza.
Después sale de la casa.
Sigues dormida. No escuchaste el horror en los gritos de tus padres, el derribar de esta puerta y de la otra; y ahora no escuchas el alboroto de los vecinos ante el animal suelto.
Estás inmóvil en la viscosidad de una imagen incompleta. Llora. Siente nostalgia, desea que ese oso regrese y siga su trabajo contigo.
Gaceta de informacion de actividades culturales de la Ciudad y Puerto de Acapulco Acapulco Año 3 no.5 - Mayo del 2008
