DISTANCIA
Juan*
Es martes, doña Carmen se levanta temprano, apresurada hace sus labores, despierta a sus hijos, deben ir a la escuela aunque Raúl, el segundo de los tres, que cursa el cuarto grado tiene que acompañarla para anotar la clave del envío de dinero que el hijo mayor ha prometido. Después de dejar a Óscar, el más pequeño, caminarán media hora para llegar a Alcozauca y esperarán la llamada del primogénito.
Javier se levanta tarde, hoy es su día de descanso, vive en un cuartucho en la Progreso, no tiene muebles; una colchoneta, una sábana y algo de ropa son sus pertenencias, ya ha mandado el dinero para su madre, sólo debe dar el número de transacción para que pueda cobrarlo. Baja la calle caminando con rumbo al Mercado Central, marcará de una caseta telefónica a la única que existe en Alcozauca.
El teléfono suena, contesta una mujer joven, grita para llamar a doña Carmen, entra a un cubículo estrecho, alza la bocina y escucha la voz de su hijo, platican, ella pregunta por su salud y da gracias a Dios al saber que está bien, Javier le dice que ya cambió de trabajo, donde la paga es mejor aunque no por mucho, le comenta que perdió su credencial; espera que tal vez la haya dejado en la oficina donde mandó la remesa Saliendo de aquí iré a buscarla –le dice – no te preocupes, se arregla fácil. Pide hablar con su hermano, a él le pregunta por la escuela, por Oscar y le encarga que se cuide, en seguida le da la clave del giro y Raúl la anota en una hojita de papel, después el pequeño pasa la bocina a su mamá, antes de despedirse Javier le pregunta si ha tenido noticias de su padre, la respuesta es negativa, entonces acuerdan volver a hablar en quince días y concluyen la llamada.
Doña Carmen y su niño se dirigen a la pequeña oficina de telégrafos del pueblo, se forman en la fila para hacer el cobro. Iremos a comprar al mercado –dice ella – y luego esperaremos la pasajera para no caminar de regreso.
Javier también compra cosas, sólo unas pocas, frutas y comida, para hoy, ningún perecedero porque no tiene refrigerador, de repente se oyen gritos, rechinido de llantas y disparos, intenta ocultarse al igual que las otras personas, las detonaciones continúan, se escuchan más cercanas, siente miedo, busca refugio dentro de algún puesto, una ráfaga lo alcanza, cae. Muere.
Su madre recibe el dinero, sonríe, hace sus compras, alcanza hasta para dulces, está contenta, platica con Raúl mientras esperan el transporte, regresan a casa.
Han pasado quince días, es martes, doña Carmen se levanta temprano.