Cultura en Acapulco
Maricarmen
Escribir significa placer, libertad, amistad secreta, plasmar experiencias de vida, sentimientos visiones; lo que sí y lo que no me parece. Escribir puede ser un don. Hay quienes nacen con facilidad para expresarse sin necesidad de aprendizaje. Sin embargo el que desea dedicarse en esta labor, necesita iniciar otro camino.
Acapulco tuvo su esplendor hace mucho tiempo, ahora solo quedan despojos. Acapulco, atrae a la mente sol, mar, arena, antros. El “clavadista” en la Quebrada, su famosa puesta de sol, Sinfonía del mar, el basurero de ciudadanos y turistas.
Todo lo que forma un pueblo, costumbres, como la de comer pozole todos los jueves, hacer sus peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe en plena avenida de la costera, sin importar el tránsito, o lo mucho que vayan contaminando con su cohetes. Las famosas calandrias con caballos en pleno siglo veintiuno, estorbando y exponiendo a que fácilmente provoquen accidentes tanto con los peatones como con los automovilistas.
Es una verdadera tristeza las condiciones en las que tratan a esos pobres caballos que los trabajan de sol a sol hasta que llegan a caer para jamás levantarse. Aquí en Acapulco quien vive de algo que le da para comer, jamás vuelve a ocuparse de darle mantenimiento.
He visitado varios lugares del país y en ninguna parte he encontrado un transporte como el que existe en Acapulco. Sus camiones están en las peores condiciones y más parecen anuncios de circo, que transporte de pasajeros. Todos pintarrajeados con ridículos dibujos de mal gusto. Otra de las cosas que ya forma parte de la cultura de los acapulqueños, es parar el camión a media calle, sin molestarse en hacerlo en la parada de la esquina. Lo peor es que el mismo chofer hace parada, con tal de ganarle el pasaje al que viene atrás. Es tan normal ver al agente de tránsito que sólo se sube para que el chafirete le entregue unas cuantas monedas y siga este haciendo desmanes.
Lo más extraño es que el gobierno parece no darse cuenta de las condiciones en que se encuentran las calles, llenas de baches y basura por todas partes, con un mar de lo más contaminado Pienso en lo triste que es gobernar un pueblo en el cual nos hemos dedicado a destruir, un lugar de corrupción en donde lo que menos cuidan es al turista, ya que lo primero que hacen es exprimirlo y robarlo en hoteles, restaurantes, y taxistas, invitándolo a no regresar. Que triste es que nos quejemos del gobernante que está en activo y no se haga efectiva la leyenda “Que el pueblo lo demande”
La cultura en Acapulco es muy pobre, pienso que poco les importa. Es lógico que se preocupen por llevar el pan a su familia porque es lo primordial. Pero la educación y la cultura debe darse desde la misma familia.
Ya que los maestros en las primarías están más interesados en los puentes y huelgas, dando así un pésimo ejemplo a los estudiantes y al pueblo, con su triste comportamiento y patanería, rompiendo puertas, golpeando a quienes se les atraviesa. Por cierto, esto me hace recordar, que recién llegué al estado de Guerrero. Una de las cosas que más me llamó la atención, es que a la mayoría de los jóvenes les preguntaba ¿Qué iban a estudiar? Y me contestaban que para maestros, hasta que se me ocurrió preguntarles: ¿Por qué? La respuesta me dejó anonadada, porque es la única carrera en la que realmente sólo trabajas nueve meses y te pagan el año completo. Entonces comprendí porque Guerrero y Oaxaca se encuentran como se encuentran.
Yo no he leído como quisiera, ni tengo la preparación debida, sin embargo, desde niña se acostumbraba la plática de sobremesa con algún libro interesante que nos leía mi padre. Creo que de esa forma va uno formando un criterio y conocimiento, si se puede universal o de nuestro país. Ahora como adulto, sigo con el interés de seguir aprendiendo. Me encuentro en un taller literario en donde me enriquezco con los conocimientos del maestro Gustavo Martínez Castellanos, así como de mis compañeros.
Desconozco si Acapulco está expresado en su literatura acapulqueña. Se que algunos escritores lo han nombrado, para que realmente hablen de su pueblo, de su gente y costumbres. He escuchado canciones que en forma de poesía le han cantado a Acapulco, a sus lugares y a la mujer.
Desafortunadamente veo una juventud perdida, carente de valores con los peores vicios, sin ninguna razón para preparase, solo con la idea de ganarse unos pesos de forma fácil. Si esperamos que el gobierno solucione nuestros problemas, esperaremos toda la vida, el éxito esta en nuestra actitud.