Culturacapulco
Carlos
El día que supe de los talleres de narrativa que imparte Gustavo me encontraba haciendo guardia en una entrada del Centro de Convenciones. Una señora de falda larga y sombrero gracioso me extendió un folleto: “Talleres de narrativa, decía, expositor Gustavo Martínez Castellanos”.
Decidí asistir.
Desde la primera sesión fui aceptado. Aunque la mayoría de los compañeros ya tenían cierto nivel y ahí se manejaban algunos términos a los que no estaba habituado. Me quedé.
De aquellos que conformábamos ese grupo quedamos pocos Sarita, entre ellos, que fue quien me obsequió el folleto. Muchas personas han llegado y se han ido del taller. Aportaron lo que sabían pero se llevaron mucho más.
Durante tres años funcionamos así. Hace uno adquirimos definitivamente este nombre: Culturacapulco que es el nombre de la revista que Gustavo hacía para defender a Aída y el derecho a la cultura que tenemos todos. No creo que sólo eso nos haya fusionado a todos los compañeros, en casi tres años hemos compartido diversos espacios y estados de ánimo. Mucha amistad, más trabajo. Reconocimientos, becas, premios.
Gracias a ese esfuerzo de todos.
Aún no dejamos de andar cuesta arriba, pero al taller le sobra fuerza. Me atrevo a decir que éste es uno de sus mejores momentos.
Gustavo siempre ha estado ahí para sostener el techo cuando por momentos algunos hemos bajado los brazos.